Revista digital de análisis de actualidad: Noticias, empresas y academia. ISSN : 2805-6043 (En línea).

De la pandemia a la inteligencia artificial: el programa que ha llevado a crecer en digital a más de 300 microempresas

24 septiembre, 2026

Era 2020. Las calles estaban vacías, muchos locales tenían las puertas cerradas y miles de empresarios se hacían prácticamente la misma pregunta: ¿Y ahora cómo vendo?

Algunos negocios llevaban años funcionando únicamente con clientes que llegaban por recomendación. Otros dependían de las personas que pasaban frente al local. Había restaurantes sin domicilios digitales, profesionales que nunca habían necesitado promocionarse en internet y pequeños empresarios que tenían una cuenta en Facebook o Instagram, pero realmente no sabían qué hacer con ella.

Y de repente llegó una pandemia. Lo que durante años había sido una alternativa se convirtió casi de un día para otro en una necesidad. Había que aprender a vender en internet.

En nuestra agencia, Tu Nombre Digital, empezamos a preguntarnos cómo podíamos ayudar a esos pequeños negocios sin trasladarles los costos de una estrategia creada para una gran compañía.

Porque había otro problema. El pequeño empresario necesitaba publicidad, diseño, estrategia, segmentación, análisis de datos y contenido, pero tenía un presupuesto que nunca les alcanzaba.

Entonces se nos ocurrió crear un programa. La idea inicialmente parecía sencilla: que un emprendedor pudiera comenzar a promocionar su negocio y buscar nuevos clientes desde el primer día, con una inversión que realmente pudiera pagar.

Lo diseñamos pensando en la pandemia. Lo que no imaginábamos era que seis años después seguiríamos trabajando en él. Y mucho menos que terminaríamos acompañando a cerca de 300 microempresas, de acuerdo con nuestros registros internos.

El problema nunca fue solamente estar en internet

Durante esos primeros meses descubrimos algo. Muchos emprendedores ya estaban en redes sociales, publicaban fotografías. subían historias, hacían promociones. Algunos incluso invertían dinero regularmente.

Pero eso no significaba necesariamente que estuvieran construyendo un negocio digital. Uno de los hábitos que encontrábamos con frecuencia era muy sencillo, publicar algo en Facebook o Instagram y después oprimir el famoso botón: “Promocionar publicación”. Eran $20.000, $30.000 hasta $50.000 pesos. Y esperar.

Llegaban algunos “Me gusta”. De vez en cuando un mensaje. A veces muchos clics. Pero cuando preguntábamos: ¿Cuánto te costó conseguir ese cliente? Silencio. ¿Cuál anuncio produjo la venta? No tenían respuesta. ¿Qué público convirtió mejor? Nada.

El problema no era invertir en publicidad sino hacerlo sin una estrategia que permitiera medir, comparar, segmentar y optimizar.

Las propias herramientas profesionales de Meta permiten trabajar objetivos, audiencias, ubicaciones, experimentación y medición desde Ads Manager; además, la plataforma recomienda realizar pruebas para determinar qué creatividad y configuración ofrecen mejores resultados.

Entonces comenzamos por algo que parece pequeño, pero terminó siendo fundamental: dejar de “impulsar publicaciones” como única estrategia y empezar a administrar campañas. No era gastar más, sino hacerlo mejor.

Seis años después, el mercado digital es mucho más grande

Lo interesante es que aquella necesidad que vimos durante la pandemia no desapareció cuando volvimos a salir de nuestras casas. Ocurrió exactamente lo contrario. Internet terminó integrándose todavía más a nuestra vida cotidiana.

De la pandemia a la inteligencia artificial: el programa que ha llevado a crecer en digital a más de 300 microempresas

En Colombia, el 82,3 % de las personas utilizó internet en 2025 y el 73,9 % de los hogares tenía conexión, de acuerdo con datos de la Encuesta de Calidad de Vida divulgados por MinTIC.  Y los colombianos no solamente están conectados. También compran.

Durante 2025, las ventas en línea alcanzaron aproximadamente $145,4 billones, un crecimiento nominal del 11,1 % frente a 2024, según la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico. Durante ese mismo año se realizaron 684,6 millones de compras en línea, casi un 20 % más que el año anterior.

Es decir: el mercado creció. Los consumidores cambiaron. Las herramientas mejoraron. Pero para muchísimas microempresas todavía existe una brecha enorme entre usar internet y utilizarlo estratégicamente para hacer negocios.

La Cámara Colombiana de Comercio Electrónico señalaba al cierre de 2025 que aproximadamente el 80 % de la población estaba presente en redes sociales, mientras apenas alrededor del 10 % las utilizaba con propósitos profesionales o comerciales.  Y allí sigue estando una oportunidad gigantesca.

Crear empresa es solo el primer paso

Hay otra cifra que siempre me hace pensar. En el primer semestre de 2025 se crearon en Colombia 173.907 empresas.¿Saben cuántas eran microempresas? 173.450.

Prácticamente todo el crecimiento neto de nuevas empresas durante ese periodo estuvo concentrado en ese segmento.  Detrás de cada una probablemente existe una historia, una familia, un préstamo, un sueño, un producto creado durante meses, una persona que decidió renunciar, una receta, un conocimiento, una pequeña fábrica, un consultorio, una tienda.

Pero abrir una empresa no garantiza que esa historia continúe. Un estudio publicado por Confecámaras en 2025 encontró que, de las más de 306.000 empresas creadas durante 2019, solamente el 32 % continuaba activa cinco años después.

Y hay otro dato aún más difícil: solo el 6,8 % consiguió escalar su tamaño.  Entonces entendemos que el verdadero reto no es solamente emprender. Es permanecer, y después, crecer.

¿Por qué nuestro programa siguió funcionando?

Después de 6 años trabajando con pequeñas empresas he tratado de responderme esa pregunta muchas veces. Y creo que existen tres razones principales:

  1. Rentabilidad: no se trata de tener el mayor presupuesto

Nunca quisimos competir bajo la idea de que para obtener resultados necesariamente había que comenzar invirtiendo enormes cantidades de dinero. La lógica fue diferente: empezar, medir, aprender, optimizar y escalar.

Una pequeña empresa no puede darse el lujo de desperdiciar presupuesto durante meses esperando descubrir qué funciona. Por eso trabajamos campañas profesionales, públicos, ubicaciones, objetivos y datos para ir aumentando las inversiones y mercado cuando encontramos señales favorables.

En otras palabras: no queremos que el empresario pague por aparecer. Queremos ayudarlo a construir un sistema para encontrar clientes.

2. Creatividad: no necesitas una producción de millones para contar una buena historia

El segundo problema era el contenido. ¿Cómo competir visualmente con una gran compañía cuando eres una pequeña empresa y grabas tus productos con un celular? La respuesta fue trabajar con lo que ya tenían.

Un vídeo enviado por WhatsApp, fotografías de sus productos, una grabación realizada dentro del negocio, la historia del propietario, un testimonio, el antes y después de un trabajo.

A partir de ese material comenzamos a crear piezas gráficas y videos publicitarios con edición profesional, storytelling y llamados a la acción. Y aquí aprendimos otra lección: muchas veces no hace falta parecer una multinacional. Sino comunicar claramente por qué alguien debería comprarte.

Incluso Meta ha documentado diferencias de desempeño relacionadas con la creatividad: en sus pruebas globales para Reels, los anuncios preparados específicamente en formato vertical 9:16, con audio y elementos dentro de las zonas seguras, registraron un costo por resultado menor que las piezas basadas únicamente en imágenes estáticas.  El formato importa, pero la historia también.

3. Optimización: una campaña no se publica y se abandona

El tercer elemento posiblemente ha sido el más importante. Monitorear, revisar, cambiar, segmentar, geolocalizar, probar otra pieza, cambiar el público, detener lo que no funciona y aumentar progresivamente lo que sí muestra resultados.

Porque una campaña publicitaria no debería funcionar como una valla instalada al lado de una carretera. Lo extraordinario del entorno digital es precisamente que podemos obtener datos y tomar decisiones mientras la campaña está funcionando.

Comenzaron a pasar cosas

Más de 300 microempresas han pasado por nuestro programa desde su creación. Pero sería imposible contar sus historias utilizando una sola métrica, porque no todas necesitaban llegar al mismo lugar. Algunas construyeron una comunidad que comenzó a comprar de manera recurrente.

Otras encontraron suficientes clientes para convertir su emprendimiento en su principal fuente de ingresos y expandirlo. Hubo empresas que decidieron dar el siguiente paso y complementar la publicidad con SEO, páginas web, comercio electrónico y posicionamiento en Google creciendo exponencialmente.

Incluso hubo quienes descubrieron algo todavía más importante: no todo lo que vendían era realmente rentable y cambiaron su modelo de negocio. Por eso creo firmemente en la necesidad de probar tu producto o servicio, o, en otras palabras: “quebrar rápido y barato”.

Los datos les permitieron identificar qué producto o servicio generaba mejores oportunidades y concentrarse en él. Y también estuvieron aquellas que llegaron, aprendieron, crecieron y volaron.

Siempre he pensado que ese también es un buen resultado. Porque el objetivo no debería ser conseguir que una empresa dependa eternamente de una agencia, sino también ayudarla a construir capacidades para tomar mejores decisiones.

¿Qué pasa ahora con la inteligencia artificial?

Estamos nuevamente frente a uno de esos momentos que cambian las reglas, como ocurrió en 2020. Solo que esta vez no apareció una pandemia, sino la inteligencia artificial.

Hoy un pequeño empresario puede generar imágenes, responder clientes automáticamente, analizar información, desarrollar textos, crear contenido, organizar prospectos y realizar tareas que hace apenas unos años requerían equipos completos.

Pero tener acceso a IA tampoco significa automáticamente saber cómo hacer crecer una empresa. La CEPAL advierte precisamente esta paradoja. América Latina muestra interés creciente por estas tecnologías, pero representa apenas alrededor del 1,56 % del gasto mundial en inteligencia artificial, y persisten barreras relacionadas con talento, inversión y capacidades empresariales para transformar la tecnología en productividad.

La propia CEPAL señala que la digitalización empresarial puede ayudar a optimizar procesos, reducir costos, diversificar mercados y desarrollar nuevos modelos de negocio, pero requiere políticas y capacidades que permitan convertir la tecnología en transformación productiva real.

Y allí está nuevamente el punto. Tener ChatGPT no es una estrategia digital. Así como tener Instagram tampoco lo era.

De conseguir clics a construir un embudo de ventas

Por eso decidimos volver al tablero. El programa que comenzó durante la pandemia necesitaba evolucionar, la publicidad, la segmentación y el contenido seguirá siendo importante. Pero ahora pueden conectarse muchas más piezas: Publicidad, landing pages, WhatsApp, CRM, automatización, seguimiento, email marketing, SEO, analítica, contenido, inteligencia artificial.

Ya no estamos pensando solamente en conseguir un mensaje diciendo: “Hola, ¿precio?” Queremos construir un sistema que permita atraer personas, clasificarlas, hacer seguimiento, recuperar oportunidades, medir conversiones y entender qué canal realmente está generando negocio.

En pocas palabras: un embudo de ventas que transforme una presencia digital en un verdadero negocio digital.

La versión 2.0

Cuando recuerdo aquel 2020 todavía pienso en todos esos empresarios intentando descubrir cómo mantener abiertas sus empresas mientras el mundo literalmente cerraba. Nuestro programa nació tratando de solucionar ese problema y fue transformándose con los clientes, las plataformas, los errores y con las campañas que funcionaron. Y también con aquellas que nos obligaron a probar algo diferente.

Hoy me llena de satisfacción pensar que pudimos acercar herramientas que durante mucho tiempo parecían reservadas para compañías con enormes departamentos de marketing. Porque una microempresa quizá no tenga veinte personas trabajando en publicidad, pero eso no significa que deba trabajar sin estrategia.

Y mucho menos ahora en donde el comercio electrónico sigue creciendo. Millones de colombianos compran digitalmente. Las empresas que sobreviven siguen enfrentando el reto de escalar. Y la inteligencia artificial acaba de agregar otra capa a esta transformación.

Seis años después estamos nuevamente frente a una oportunidad. Solo que esta vez queremos ir mucho más lejos pero no solos sino con aquellas empresas que están dispuestas a crecer.

Tu Nombre Digital 2.0 está llegando.

De una pequeña campaña digital a un sistema de crecimiento. De publicar a medir. De conseguir seguidores a conseguir oportunidades. De experimentar con inteligencia artificial a integrarla realmente al negocio, de forma productiva y que aumente ventas y mejore las capacidades de las empresas.

Porque después de acompañar a cientos de empresarios aprendimos algo: el objetivo nunca fue simplemente estar en internet. Era lograr que internet ayudara a construir una empresa más fuerte. Y ahora queremos saber hasta dónde podemos llevarla. ¿Estás preparado?

Esta historia continuará...

Fuentes consultadas

Los datos externos utilizados corresponden principalmente a DANE y MinTIC sobre conectividad en Colombia; Cámara Colombiana de Comercio Electrónico sobre ventas, transacciones y comportamiento digital; Confecámaras/RUES sobre creación, supervivencia y crecimiento empresarial; CEPAL sobre digitalización productiva e inteligencia artificial; y Meta for Business para características y pruebas relacionadas con publicidad digital.

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