Antecedentes: la justicia restaurativa ha pasado de ser una práctica
periférica a un enfoque capaz de reorganizar la relación entre víctima, infractor,
comunidad e instituciones. Objetivo: reflexionar sobre la centralidad de la víctima a
partir de experiencias de Canadá, Bélgica, Noruega, Nueva Zelanda y Colombia.
Metodología: se realizó una revisión analítica de fuentes oficiales, documentos institucionales y literatura académica sobre mediación víctima-ofensor,
conferencias restaurativas y justicia transicional. Resultados: la comparación
muestra que la víctima adquiere voz, seguridad, participación informada e
incidencia en la reparación, sin sustituir al juez ni privatizar la sanción. Conclusión:
la justicia restaurativa no elimina automáticamente la prisión, pero desplaza el
centro del proceso penal desde la mera retribución hacia el reconocimiento del
daño, la responsabilidad y la reconstrucción del vínculo social.