Escrito por: Por: Andrea C. Arias - Columnista de la revista PrimerNombre.com
Cada día que pasa nos acercamos más a las elecciones legislativas y presidenciales, por lo que hay una contienda electoral constante entre todos los candidatos. Lo que más ha sido visible durante estos tiempos son las puyas que directa o indirectamente se lanzan entre partidos políticos, y los colombianos participamos como espectadores, sacando cada uno sus propias conclusiones.
Sin embargo, a mi parecer, la atención a la que se han dirigido las elecciones está desenfocada. Principalmente, porque lo que nos debe interesar acerca de quienes pretenden gobernar son las soluciones que le darán a las problemáticas actuales, “no el dime que te diré”, que aunque es llamativo, no debería ser el foco.
Es necesario que un político demuestre en sus discursos más empatía y sobre todo, más conocimiento de la realidad de nuestro país.
Recordemos que más de 21 millones de personas viven en la pobreza y 7,4 millones en pobreza extrema. Y adivinen, ¿Qué? Según el último censo en 2020, somos 50,8 millones de habitantes. La pobreza representa más de la mitad de la población.
Entonces, hablemos por ejemplo del más reciente informe de la Misión del Observatorio Electoral (MOE) ‘Mapa y factores de Riesgo Electoral’ donde se señala que 319 municipios de Colombia se encuentran en riesgo por factores de violencia.
Nadie se atreve a ir a ninguno de esos lugares y mucho menos los políticos
De las casi 50 millones de personas que viven en Colombia, 38 millones de ellas, pueden votar. Pero, ¿qué pasa con quienes no pueden ni siquiera acercarse a un puesto de votación? quienes precisamente son los que necesitan alzar su voz, ser informados y sobre todo, participar.

La democracia en Colombia está clasificada y no es para todos. Otro problema que le sumamos a este artículo. Me pregunto ¿Quién hablará por ellos? y ¿Quién se ocupará de sus problemas?
Sólo en el norte de Quibdó un grupo conocido como ‘Los mexicanos’ cobra hasta 20 millones de pesos por realizar una campaña política. La violencia no ha terminado, el ELN y otros grupos armados han confinado a poblaciones enteras. Es un problema histórico al que un sólo político o partido no podría atacar.
Se necesita mucho más que política…
Por otro lado, está la educación que tanto se menciona en las propuestas. El problema también va mucho más allá de tener buenas iniciativas. Comencemos con la situación de la niñez en nuestro país: Según el ICBF, en el primer trimestre del año se han registrado 2.855 casos de abuso sexual infantil.
Diariamente se registran 66 casos de violencia contra niños. En el año 2017 fueron abandonados 3.254 menores, de los cuales, el 70% eran niños de escasos recursos y en la actualidad, un niño muere diariamente por desnutrición.
Es obvio que muchos de esos niños y como consecuencia de la pandemia, la deserción escolar aumentó (más de 100 mil niños dejaron los estudios) y por supuesto, el acceso a la educación, por su parte, disminuyó más de 3 puntos.
Pero si en Colombia, hay educación gratis ¿Por qué estas cifras tan alarmantes? Porque no hay coherencia entre las leyes y la realidad. Hay muchos niños obligados a trabajar, mendigando, drogándose o prostituyéndose, mientras otros combaten en las filas de ejércitos irregulares o sus casas no tienen cercanía con ninguna escuela.

El problema radica en que los puntos necesarios para tener derecho a la educación no son garantizados por el Estado. Claramente, no es un problema que pueda solucionar una sola persona, pero es evidente que se necesita más unión para que haya más coherencia en nuestra constitución con las necesidades de los colombianos.
¿Y en cuanto a la educación superior?
Escucho con atención muchos discursos y propuestas actuales que se dirigen a la inversión, pero ¿Qué pasa con la ley 30? Casi nunca nadie la menciona.
Por lo menos, los candidatos al Congreso más representativos y reconocidos no lo hacen y es en el legislativo donde necesitamos el impulso a su reforma. Esta ley tiene desfinanciada a las universidades porque el principal problema radica en que no hay la suficiente inversión para cubrir los cupos que han crecido exponencialmente desde que se creó la ley hace 26 años.
La desconexión de la realidad y el desconocimiento del contexto que está viviendo el país de los políticos y los ciudadanos comunes y corrientes no solo nos ha perjudicado a todos sino que ha polarizado el país completamente.
Necesitamos dejar atrás el hambre de escándalo en nuestra cultura y cambiar los asuntos en nuestra mente que se roban más la atención.
En gran parte, es cierto que los líderes políticos deben ir más allá de lo que hacen (lo exigimos), pero también es cierto que quienes tenemos privilegios muchas veces cerramos los ojos ante muchos que no tienen nada.
Necesitamos más empatía. Transformar el país no es solo una cuestión política, viene también de las raíces más profundas socioculturales que debemos reconocer y reiniciar.
Escrito por: Daicy Echeverri- Directora de la revista digital PrimerNombre.com
Después de una jornada de elecciones quedo demostrado que se avecinan cambios para el país, y Boyacá no es ajena a ello.
Hay regiones que ya se sumaron a estos vientos que apuntan a otra dirección a la acostumbrada, y partidos que van perdiendo su poder. Aunque persisten las zonas donde las grandes familias y grupos se siguen aferrando al dominio a través de sus discípulos.
Pero lo que pasó en estas contiendas es una clara muestra que nuevos partidos empiezan a tomar las riendas y hacerse notar, además de los independientes y las coaliciones.
Ciudades como Bogotá, Medellín, Cali, Cúcuta y Bucaramanga son un ejemplo de ello; y departamentos como Boyacá inician un legado verde.
4 años verdes
La gestión del actual y saliente gobernador boyacense Carlos Amaya ha estado marcada por grandes aciertos, tanto así que no es extraño ver como se ha ganado el cariño de los pobladores.

Boyacá ha realizado grandes alianzas con el gobierno nacional para impulsar la industria minera y formalizar a las personas que se dedican a este oficio.
Por otro lado, también ha sido de una sola pieza cuando se trata de defender al campo, veamos algunos de sus pronunciamientos efectuados en contra del ingreso de papa congelada de Estados Unidos:
"Hago un llamado al Gobierno nacional a que se mantenga firme y utilice todos los argumentos legales para proteger a nuestros productores de papa y a toda la cadena de transformación, ante el anuncio de la Unión Europea, que pretende que se elimine el arancel existente para la importación de este producto congelado. Sin duda sería un grave daño para nuestros productores de Boyacá", dijo Amaya en la W Radio.
Boyacá pide proteger a productores nacionales ante posible ingreso de papa congelada de UE.
Y lo reiteró en la rueda de prensa que sostuvo cuando anunció a los medios de comunicación que denunció penalmente al exsenador Rigoberto Barón por injuria y calumnia, y ante la Fiscalía General de la Nación por hacer proselitismo, como prueba presentó un chat de una conversación apoyando al candidato Barragán.
Así que a pesar de ser amado también es atacado y lo expresó de esta manera: “Estas semanas he venido aguantando todo tipo de ataques, de mentiras, de falsedades. Incluso mi familia ha sido víctima".
Finalmente anunció que en lo queda de gobierno trabajará para sacar adelante dos grandes proyectos: El Terminal de Transportes de Tunja, y el Mercado Público.
Al considerar que la gestión de Amaya fue buena, el departamento de Boyacá le decidió dar continuidad al candidato de su mismo partido político: “El verde”, estableciendo como preceden un fortalecimiento del mismo y quedando así en la lista de aquellas regiones del país donde empieza tomar posesión derrotando a las grandes maquinarias.
Han hablado de todo un poco en estas elecciones, pero nadie menciona el hecho que muchos candidatos se retiraron porque a última hora les pidieron 250 millones de pesos para hacer valederas sus firmas a pesar que cumplían con todas las características legales y hasta pagaron para entregarlas. Muchos que no tenían maquinaria política, no contaban con que les exigirían más dinero, así que les toco renunciar.
¿Estrategia política para consolidar los partidos tradicionales?
Por otro lado, todo el mundo habla de las fotocopias de la Registraduria Nacional pero nadie dice nada sobre los diplomas que entregaron por ser la primera vez votando. Una buena estrategia para motivar a los jóvenes a ejercer su derecho al voto.
Algo que desmotivó fue observar suficiente fuerza pública en las calles como para evitar los ríos de basura que se vio cerca a los puestos de votación, sobre todo afiches de candidatos y empaques de almuerzo, a pesar que se supone no se puede hacer campaña a 600 metros de los lugares de elección.
Y ahora el panorama para las personas que no vamos con la derecha ni izquierda extrema, es apostarle a la alianza Sergio Fajardo- Humberto de La Calle, es una fórmula ganadora, que traería unión y no más división, o en otras palabras “polarización” la palabra favorita que está de moda.
Es coherente que el movimiento “Coalición por Colombia” no quiera unirse a Gustavo Petro, porque se desea una participación de la mayoría donde entremos todos, y nos sentimos inconformes al tener que elegir entre izquierda o derecha.
Hace años atrás se tuvo la oportunidad de optar por Antanas Mockus a la presidencia y Sergio Fajardo en la vicepresidencia, pero no aprovechamos, pero quedando en un segundo lugar se observó la fuerza de este equipo.
Ahora la decisión es de Colombia, donde el gran perdedor es el abstencionismo, es el momento de elegir si queremos que nos gobiernen las mismas familias, Uribe, Pastrana y compañía o escoger esta fórmula: Fajardo, Robledo, De La Calle (si decide unirse), Mockus apoyando, Claudia López, entonces, ¿Porque votar por el que dice Álvaro Uribe?
Con Fajardo de Presidente seria una cabeza que gobernaría un congreso esta positivamente repartido de forma equitativa por diferentes partidos, mediando con su talento para la matemática donde se suma y no se resta.