La desnutrición infantil continúa siendo un problema de salud en los países de bajos y medianos ingresos como Colombia. “La desnutrición como enfermedad de origen social, es el resultado de la inseguridad alimentaria y nutricional, afecta principalmente a menores de 5 años. Se caracteriza por el deterioro de la composición corporal y la alteración sistémica de las funciones orgánicas y psicosociales” (MSPS & UNICEF, 2015).
La desnutrición se manifiesta en el niño de diversas formas como talla baja para la edad, bajo peso para la talla y/o bajo peso para la edad.
Según el informe “Papeles en Salud” publicado en el año 2016 por el Ministerio de Salud y Protección Social, la tasa de mortalidad por desnutrición en menores de 5 años en Colombia, durante los años 2005 y 2013 fue del 6,77% por cada 100.000 menores, aunque desde el 2014 la cifra ha venido disminuyendo.
Los más afectados
El mayor número de casos han sido reportados en los departamentos de la Guajira, Magdalena, Bolívar, Chocó y Amazonía.
Estos departamentos comúnmente tienen, además, problemas de infraestructura, suministro y calidad de agua potable, deforestación, desplazamiento forzoso de pobladores y comunidades indígenas, desempleo, ilegalidad, educación y salud precarias, a causa no solo de una pésima administración sino también de una ineficiente gestión pública por parte de sus gobernantes de turno.

Sin embargo, la ley colombiana no exige mayor requisito a quienes aspiran a cargos y corporaciones de elección popular, lo que pone en evidencia un alto riesgo en la efectividad de la administración de los planes de desarrollo local y regional.
El origen
No obstante, existen quienes tienen una buena preparación académica y/o experiencia en al ámbito público, pero, ha sido innegable que estudiados o no, quienes han llegado a gobernar esos departamentos, se han enfocado únicamente en administrar o, lo que es peor, a mandar sin haber tenido realmente un sentido de pertenencia por el lugar que representan y por el cual se presume deberían trabajar para que sus derechos no sean olvidados y mucho menos vulnerados.
En este sentido, hago referencia a aquellos alcaldes y gobernadores que se sientan a calentar una cómoda silla en un despacho y desde allí pretenden representar el poder y la autoridad con un nivel de conciencia que los vuelve incapaz de pensar en que el verdadero trabajo consiste en gestionar, organizar y hacer que funcionen actividades o proyectos que, para este caso, ayuden a mitigar la desnutrición infantil que a tantos niños ha venido afectando hasta llevarlos a la muerte.

En consecuencia, vemos las diversas movilizaciones pacíficas y paros que realizan las poblaciones afectadas con el fin de reclamarle y exigirle al Gobierno Nacional el cumplimiento de cada uno de los diferentes acuerdos que se supone se firman en pro del bienestar de los interesados.
Lo que el Gobierno o más bien sus representantes no comprenden es que esto refleja claramente el deterioro institucional y la ingobernabilidad a la que se enfrentan cada vez que prometen algo y no lo cumplen.
¿Qué pasa con los recursos del estado?
Es inevitable no pensar que los pocos recursos que llegan a estos lugares son el festín de los gobernadores que exclusivamente buscan su propio bienestar por encima del de los demás.
La desnutrición infantil es un ejemplo de que los recursos, al menos en los cuatro departamentos mencionados en este documento, son invertidos indebidamente pues la población y/o comunidad no ha avanzado, por el contrario, se ha quedado estancada y pobre corriendo el riesgo de morir de hambre esperando las migajas que sus propios gobernantes han de destinarles.
En conclusión, la desnutrición infantil es y seguirá siendo un problema de salud y de gestión pública el cual no se podrá erradicar totalmente si quienes engrosan las extensas listas de nuestros honorables gobernadores siguen preocupándose sólo por prometer, “administrar”, pero no gestionar activamente los recursos necesarios para ponerle fin a esta problemática.
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Escrito por: Jennifer Andrea Lemus Quintero, Contadora Pública, Magíster en Administración (c) y empresaria.
Correo: editorial@primernombre.com
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En Colombia se presenta un fenómeno de desnutrición crónica muy elevado, según las estadísticas del DANE a nivel nacional se registró que un 13,2% de la población infantil sufre de esta problemática. La encuesta de Situación Nutricional (ENSIN,2010) muestra una cifra más alta en algunas regiones, por ejemplo, en la Guajira el 28%, el Amazonas está en 28,6%, Vaupés llega al 34,6% y el Cauca presenta un porcentaje de 23%, mientras que en Bogotá fue de 16%; evidenciándose así que las zonas más alejadas del país poseen los niveles superiores de desnutrición.
Siguiendo con los datos arrojados por el DANE del 2014, el 35,4% de los niños y niñas que nacieron con menos de 3.000 gramos fueron más propensos a sufrir de desnutrición crónica, aunque en el 2.010 está cifra disminuyó alcanzando el 13,2%, María Clemencia Rodríguez de Santos esposa del presidente Juan Manuel Santos y vocera de las estrategias presidenciales de “Cero a Siempre” afirma que las metas del programa están alineadas con los objetivos de Desarrollo del Milenio, además el primer propósito planteado por el movimiento Gen Cero es erradicar en el 2.030 la desnutrición crónica en la primera infancia.
Ahora bien, para contrarrestar este problema se han implementado una serie de proyectos que han beneficiado a la comunidad infantil en el tema de desnutrición, como lo son el programa de “Cero a Siempre” donde se realizan campañas como el ‘Mes por la Nutrición Infantil’, en el evento se muestra la importancia de la consolidación de las alianzas público-privadas para trabajar por objetivos comunes en el país. En el 2.016 fue la primera edición de una actividad que se busca institucionalizar cada año durante el mes de agosto (Julia Gallo, Rivera, & Botero, 2016).

De igual manera, UNICEF participó en los cinco talleres regionales en donde se capacitó a los funcionarios de salud, educación y diversas ONG que tienen su área de influencia en 19 departamentos y en Bogotá D.C., en estas zonas desarrollan diferentes actividades de captación de gestantes, consejería anterior y posterior a la prueba de VIH (Tamizaje y prueba confirmatoria) y, en los casos de obtener resultados de VIH (+), se le efectúa el tratamiento correspondiente a la madre y el recién nacido (políticas básicas, 2015).
Dicho de otra manera, en Colombia es muy elevado el riesgo de muerte y de graves limitaciones en el desarrollo de los niños desnutridos menores de 5 años. En nuestro país, muchos de los infantes que hoy sufren de esta condición no recibieron los beneficios de la leche materna y/o pertenecen a familias desplazadas por la violencia. La mujeres, niños y niñas con desnutrición severa se concentran en este tipo de población donde también existen serios obstáculos para cuidar a los bebés, brindarles el tiempo, la atención general requerida, incluyendo los cuidados de higiene y la adecuada preparación de alimentos.
Un ejemplo de ello, es la región de la Costa Pacífica que desde el 2003 es la zona que concentra un mayor número de menores de 5 años que sufren de desnutrición crónica (políticas básicas, 2015). Si bien, la falta de una nutrición adecuada, fue uno de los puntos de partida para formular una política de atención integral para la primera infancia, esta medida requiere de una inversión sostenida, con un énfasis especial en los primeros mil días de vida de los niños (270 días de gestación y 730 de los primeros dos años), controlando factores como la atención de la madre durante la gestación, el peso inadecuado al nacer y la duración de la lactancia materna exclusiva y total (Julia Gallo, Rivera, & Botero, 2016), ya que al promover acciones sustentables para los niños desde su gestación disminuye el riesgo de que nazcan con problemas de desnutrición.

Es necesario que los esfuerzos dados desde las administraciones municipales y departamentales donde se han preocupado por atender de manera integral a la primera infancia, se continúen prolongando en los siguientes periodos de gobierno.
En conclusión, “para erradicar la desnutrición crónica se necesitan no solo de adquirir compromisos a nivel central sino también enfocar recursos e infraestructura para atender esta problemática a nivel regional”, agregó Germán Jaramillo, director de la Fundación Éxito (Julia Gallo, Rivera, & Botero, 2016). Así mismo, es fundamental crear estrategias de atención a las madres en estado de embarazo y a los recién nacidos en los puntos del país donde se concentran las cifras más altas de esta problemática que surge alrededor de la desnutrición infantil.
Bibliografía
Julia Gallo, l. f., Rivera, m. c., & Botero, a. (4 de agosto de 2016). Programa Mundial de Alimentos. Recuperado el 23 de octubre de 2017, de Programa Mundial de Alimentos: http://es.wfp.org/inicia-mes-nutricion-infantil-colombia
Políticas Básicas. (12 de 02 de 2015). Políticas Básicas. Recuperado el 23 de octubre de 2017, de Políticas Básicas: https://www.unicef.org/colombia/pdf/infPART2.pdf
Escrito por: Katherin Michel Galván Coronel, Yenny Torcoroma Rangel Rodríguez y Marlon Alfonso Rincón Paredes, estudiantes de administración de empresas de la Universidad Francisco de Paula Santander.
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