Revista digital de análisis de actualidad: Noticias, empresas y academia. ISSN : 2805-6043 (En línea).

Escrito por: Mg. Alex Mauricio Rodríguez Suárez- y Mg. Daicy Celiani Echeverri Castillo  - Directores de la revista PrimerNombre.com

contacto: editorial@primernombre.com 

Colombia está llena de problemas y los candidatos tienen infinidad de propuestas para solucionarlas, no obstante, analicemos algunos aspectos para determinar si las medidas que plantean se ajustan a la realidad del país.

Empleo

El trabajo es la base de ingresos para la mayoría de los colombianos, sin embargo, nos encontramos con gran cantidad de personas que reciben menos del salario mínimo, laboran por prestaciones de servicio o se dedican a la informalidad.

Esta situación es un reflejo de la baja productividad de los colombianos que carecen de habilidades adecuadas a las exigencias de los mercados globales, por ello para revertir este hecho es necesario invertir en el talento humano para tener como resultado empleados más cualificados, además es vital aumentar la cantidad de capital concentrado por individuo, en otras palabras, lograr que los habitantes tengan mayor acceso y uso pertinente de la tecnología.

Es decir, es fundamental apoyar la educación junto con una adopción de la tecnología, esto permitiría que la productividad incremente y por ende los salarios y el empleo. Porque si de generar más ocupación laboral se tratase, solo bastaría con reducir el salario mínimo pero esto afectaría la calidad de vida de las personas.

Empresa

Otro punto es que no se generarían empleos si las organizaciones no crecen o se crean, en Colombia el 96% de las mismas son micro o pequeñas empresas y son las que proveen mayor cantidad de trabajos en el país, no las grandes compañías como se cree.

Pero igualmente, son estas las más susceptibles a fracasar, el problema no es tanto la idea de negocio sino la carencia de competitividad, y es que hacerlo a la par con grandes emporios económicos no es una tarea fácil y menos si no se cuenta con un apoyo del estado que promueva el crecimiento de industrias nacientes.

Por otra parte, muchos colombianos tienen buenas iniciativas de negocio, pero la gran mayoría no se llevan a cabo principalmente por el miedo al fracaso o a la carencia de recursos. Así que, si el estado desea promover la competencia y generar más empleo, necesita implementar estrategias para aumentar la competitividad de las micro y pequeñas empresas, así como garantizar condiciones óptimas para el emprendimiento.

No obstante, la reducción de impuestos no les otorga a las organizaciones las herramientas para surgir y crecer, pero si crean un hueco fiscal y ello ni siquiera garantizaría la creación de empleo o competitividad de las compañías sino que aumentaría la posibilidad de captar mayores utilidades.

Medio ambiente

Ahora, ¿Cómo usamos los recursos naturales?, hasta el momento nos encontramos en una senda de explotación para acceder a las mayores rentas, sin embargo, estas acciones no son sostenibles y menos cuando se descartan otras alternativas ambientalmente amigables de menores ganancias.

La minería, el uso de combustibles fósiles, la agroindustria, la palma de cera, la ganadería extensiva y otras formas de producción que conllevan a un deterioro ambiental están causando gran cantidad de rentas para la nación, pero a su vez están destruyendo el patrimonio de futuras generaciones.

Por ejemplo, hoy no puedo llevar a mis hijos al rio en el que de niño me bañaba en los paseos familiares debido a la gran contaminación que presentan, y si continuamos pensando en maximizar las ganancias actuales estaremos siendo egoístas con los que vienen después.

Narcotráfico

Pensando en utilidades, el narcotráfico es uno de los negocios más rentables, pero también es uno de los incitadores de la violencia en la sociedad, así que mientras exista una gran demanda internacional y los precios sean altos, existirán grupos de personas que querrán aprovechar dichas rentas sin importar los riesgos que les toque asumir.  

Por lo tanto, erradicar los cultivos de coca, no evita que se siembre más, ya que si se quisiera acabar con la oferta tendríamos que terminar de desplazar a los campesinos que quedan en nuestros campos, según el RUV desde el 2002, 7 millones de colombianos han sido desalojados de sus terruños debido a la violencia ejercida por grupos al margen de la ley que están atados al narcotráfico.

Si no hay campesinos, nadie siembra y se termina el problema, aunque ello traería como consecuencia afectaciones sociales y económicas para la región, además de un desabastecimiento en cuestión de productos agrícolas.

La alternativa ideal sería la sustitución de cultivos, pero para que eso se dé, las ganancias deben ser lo suficientemente atractivas como para que los campesinos realmente dejen de cultivar coca, es aquí donde regresamos al problema de competitividad planteado inicialmente, pero ahora en la zona rural.

Desafortunadamente hasta el momento estas propuestas no han tenido resultados favorables, pero es que crear proyectos sustentables que compensen los problemas de fondo no se puede hacer sin trabajar de la mano con la comunidad, la participación ciudadana es vital porque los agricultores son los que realmente saben cuáles son las mejores alternativas y lo que de verdad requieren, además al hacerlos parte se garantizara que entre todos se construyan soluciones comprometiéndose con las mismas, logrando que perduren a lo largo del tiempo, porque así es más factible que los sujetos involucrados trabajen en la consolidación de su futuro.

Por otra parte, es necesaria la intervención financiera del estado para optimizar las vías terciarias y así facilitar el transporte de alimentos, la carente conectividad en el campo es lo que ha llevado a la falta de utilidades en los cultivos, eso sumado al acceso a la educación de calidad y tecnologías permitirían nuevamente aumentar la productividad de nuestros campesinos.

Conclusión

Sé que aún falta mucho por hablar, criticar y juzgar, pero por lo menos esta es nuestra realidad colombiana. Si bien, todo lo dicho puede sonar agradable, solo sería posible bajo un gobierno conformado por personas que actúen honestamente.

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Autores: Rosa Damaris López Forero,  Laura Fernanda Rincón Gaona, Dayana Marcela Gamboa Contreras estudiantes de administración de empresa de la Universidad Francisco de Paula Santander Ocaña

La política de erradicación y disminución de cultivos ilícitos en Colombia, fue creada en cabeza de la presidencia en el punto 4: drogas ilícitas del acuerdo de paz acordado en La Habana el 16 de mayo de 2014, su objetivo es resolver el problema de las siembras mediante la sustitución con la participación efectiva de las comunidades, la aspiración de dicha política es que toda la sustitución sea voluntaria. En los casos donde los cultivadores no quieran participar o incumplan los compromisos, la erradicación será manual donde sea posible.

Según la DEA, la producción de cocaína en Colombia aumento un 35% entre 2015 y 2016, pasando de 250 a 710 toneladas, los actuales niveles de producción son los más altos reportados, aumentaron 18% en 2016, pasando de 159 mil a 188 mil hectáreas.

Estas cifras son alarmantes ya que el número de hectáreas sembradas en tierras colombianas sigue en ascenso y la lucha intermitente no arroja resultados. EE. UU. reconoce los esfuerzos realizados por el gobierno nacional al endurecer los controles de comercialización de los productos químicos, pero los traficantes han encontrado como evadirlos y aún son capaces de camuflarlos.

Lamentablemente llevamos 3 años de política de erradicación y disminución de cultivos ilícitos fracasando, lo que sea que reemplace a la coca debe tener tierra, asistencia técnica, comercialización y precio de compra y eso es lo que el gobierno nacional no les garantiza a los campesinos.

Los campesinos han estado dispuestos a sustituirla por productos como maíz, cacao y café, pero como creer en un gobierno que promete y engaña, la hoja de coca es el sustento de miles de campesinos colombianos en zonas abandonadas donde la pobreza no les deja otra opción.

“El campesino cocalero seguirá alimentando al narcotráfico mientras exista un gobierno corrupto”. La erradicación forzosa desde más de dos décadas, se ha constituido en un componente fundamental de la política de lucha contra el narcotráfico; sin embargo, no garantiza que la erradicación contribuya a revertir definitivamente la tendencia expansiva de los cultivos ilícitos en el país (Manrique, 2004).

Siempre aparece el fenómeno de la resiembra, primero hay que resolver los problemas sociales como la pobreza, desplazamiento forzado, falta de presencia del estado en comunidades vulnerables, zonas afectadas por la violencia, entre otros. La erradicación que se está haciendo con la sustitución tiene que dar resultados. Al igual es una idea difícil de creer, que, porque haya más o menos cultivos va a reducir o aumentar la violencia o consumidores, no existe narcotráfico sin consumidores.

De acuerdo a las estadísticas de la Encuesta Nacional sobre el uso de drogas que realiza anualmente el gobierno de EE. UU. El número de muertes por sobredosis de cocaína en el 2015 fue el más alto desde el 2007, por tal razón la erradicación de cultivos ilícitos es una de las mayores prioridades y exigencias del gobierno estadounidense para acompañar al país en el proceso de paz y en la dotación de fondos por parte del Gobierno de EE. UU.

El consumo estadounidense, o mejor aún, la adicción es una enfermedad y por lo tanto un problema de salud pública. La responsabilidad no es solamente de Colombia, ante la falta de controles por parte del gobierno de EE. UU, el problema es de cuestión de economía si hay demanda habrá oferta, mientras los estadounidenses consuman, así Colombia logre erradicar la coca, ellos la buscaran en otros países. Atacar a la oferta solo lleva a una guerra sin fin en la cual se derrama sangre de campesinos inocentes.

Referencias

Manrique, C. E. (2004). CULTIVOS ILÍCITOS Y ERRADICACIÓN FORZOSA EN COLOMBIA. Cuadernos de Economía.

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