Revista digital de análisis de actualidad: Noticias, empresas y academia. ISSN : 2805-6043 (En línea).

Escrito Por: Juan Camilo Baracchi Vélez- columnista de la revista PrimerNombre.com

Edición: Daicy Celiani Echeverri- Directora Revista PrimerNombre.com

Es preocupante la situación actual que tenemos en muchas de las regiones del país, con relación a las problemáticas ambientales.  Según el diario “El País”, hay cifras del 2015 que reflejan una gran pérdida de árboles, alrededor de 48.000 hectáreas de bosques se están perdiendo anualmente en Colombia, son datos realmente alarmantes, porque además no solo se pierden esas hectáreas, si no que no cuidamos como debe ser las pocas que nos quedan.

Eso, sin mencionar los ríos contaminados, como el Río Telembí, en el sur de Nariño, que según el diario “Las2orillas”, un pueblo llamado Barbacoas, el más grande de los que se encuentran en la orilla de ese caudal, están sacando agua para su consumo, sabiendo que no pueden, porque posee cantidades relevantes de mercurio, cianuro y venenos que utilizan para matar las plantas de coca. El pueblo entero, se arriesga a padecer enfermedades, no solo en la piel, sino internas.

Colombia sin dolientes

Existen diversas problemáticas ambientales, descuidadas y olvidadas por el estado, administraciones departamentales y municipales, e incluso por las mismas comunidades ya sea por falta de conocimiento u omisión de su deber de defender su territorio.

De hecho, en el departamento de Sucre, se encuentra una situación de la que estaré hablando próximamente, relacionada con el acuífero que alimenta de agua a cerca de 400.000 habitantes.

Así mismo, hemos visto afectadas zonas verdes, bosques, ríos, mares, lagos, lagunas, arroyos, humedales, playas, montañas, montes, y demás riquezas naturales que poseemos; al punto que las estamos perdiendo, aquello que nos hace Colombia, que nos identifica, lo que todos los países envidian, el pulmón del mundo, y todas las cosas que nos hacían sentir orgullosos.

Estamos en el camino equivocado, copiando lo que hacen las grandes potencias, como si fuera lo que necesitamos, no nos damos cuenta que además de explotar nuestros recursos, también nos compran nuestra comida.

¿Qué ha pasado con la creatividad colombiana? ¿acaso tenemos que ser una potencia mundial con industrias agresivas? como si pudiéramos generar empresas que se encarguen de trabajar de manera sostenible con el medio ambiente.

Falta de educación

No debemos imitar ningún país, por potencia que sea, cada país cuenta con recursos, culturas, geografía y millones de características diferentes. Colombia puede ser un país potencia con una reserva ambiental y una cultura ambiental, pero lastimosamente carecemos de ella, y acá donde quiero llegar: a la educación.

Si bien es cierto, que la educación existe como una herramienta para generar o transmitir conocimientos a las personas para que satisfagan necesidades, aún en nuestras instituciones colombianas no hay una materia dedicada al medio ambiente, aunque actualmente sea la problemática mundial más grande.

¿Entonces para qué y en qué estamos preparando a los niños? ¿hacia qué futuro los llevamos? Aquí debe tomar cartas en el asunto el Ministerio de Educación, que deje de ser un fortín político y empiece a hacer su tarea como debe.

Necesitamos hacer un llamado al gobierno, y apoyar iniciativas que permitan el rescate de nuestro sostén.

La naturaleza es la única que contrarresta el mismo daño que le estamos haciendo, y si en vez de solucionar, seguimos talando árboles, ¿Qué sentido tiene? Esto no tiene ni pies, ni cabeza.

Por eso debemos educar a nuestros niños y jóvenes, que son los futuros empresarios, políticos y jueces de este país, para que no permitan que se sigan cometiendo este tipo de actos, que termina afectándonos a todos.

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https://primernombre.com/2018/08/02/el-circulo-vicioso-de-la-politica-en-colombia/

La situación ambiental de la región de Ocaña se encuentra en deterioro nuestros paisajes, rios, relieve y sus recursos naturales no renovables, como el agua es constantemente  contaminada sufriendo de esta forma graves consecuencias las cuencas de los ríos Algodonal y Tejo.

Este escenario debería comenzar a preocupar a nuestros gobernantes que, por estan más pendientes de su imagen en los medios de comunicación, la entrega de informes burocráticos al gobierno nacional y de otras naderías, prestando poca atención a lo que ocurre en casa, o en otro caso, se limitan a adelantar acciones que son más publicitarias que efectivas.

En la región no existe una política coherente, para frenar la tala de los bosques y evitar que se sigan contaminando los ríos con sus afluentes. CORPONOR, desde hace años atrás, tampoco ha mostrado resultados positivos que permitan, pensar que vamos por buen camino.

Por otra parte, las invasiones presentadas en áreas verdes y en los cerros que circundan a Ocaña, son desalojadas cuando el daño ecológico ya está hecho, como, por ejemplo, la última ocurrida en Bermejal, donde los ocupantes quemaron el área y destruyeron los cultivos.

Los ríos Algodonal (alto Catatumbo) y Tejo, no sólo van disminuyendo su caudal, sino que se han convertido en lavadero de autos y depósito de basuras. De nada valen las protestas ciudadanas en los medios radiales y el clamor de la ciudadanía (García, 2014).

Los vertimientos de aguas residuales y la deforestación son los principales problemas ambientales de Norte de Santander, según revela un informe de la Contraloría departamental derivado de una encuesta en 38 de los 39 municipios de la región en los que la entidad tiene cobertura.

De acuerdo con los datos reportados a la Contraloría durante 2015, “un estimativo del caudal de aguas residuales generado por los centros urbanos de los 38 municipios, identifica que en el departamento se están vertiendo a los cuerpos de agua cerca de 430 litros por segundo, por medio de 108 puntos fijos”. De estos, solo el 12 por ciento (51 litros por segundo) tiene un tratamiento de descontaminación antes de su vertimiento, pese a que todos los municipios afirman tener su plan de saneamiento y manejo de vertimientos (Opinion, 2016).

En la provincia de Ocaña, la contaminación por vertimientos se asocia a los mataderos, residencias e industrias que vierten sobre los ríos Algodonal, El Carmen, Táchira, Tejo y la quebrada el Playón que inciden en el deterioro del río. En el bajo Catatumbo, hay contaminación por vertimientos originados en residuos de mataderos y aguas domésticas.

Otro factor contaminante es lo referente a la contaminación auditiva, para ello, se ha emprendido campañas encaminadas a erradicar la problemática. Durante el ‘Día sin carro’ un estudio de sonorización arrojó una reducción de 15 decibeles de sonido en sitios como La Rotina, San Agustín, El Mercado, Dulce Nombre y las esquinas de la Capilla de la Torcoroma, Banco de Bogotá y Crediservir. Un día normal con tránsito vehicular el sonido supera los 78 decibeles. El tope permitido en zonas residenciales es de 70, en lugares en donde funcionan entidades de salud 60 y sectores comerciales de 90 decibeles (García, 2014).

Las autoridades determinaron que durante los fines de semana y en las horas de la noche los equipos de sonido exceden los límites. En cuanto a la deforestación, otro problema, para 2015  el más significativo reportado por los 38 municipios estudiados fue la deforestación de bosques, con un 41 por ciento de los mismos.

Según Corponor, Norte de Santander ocupa el sexto puesto del país en deforestación, con una tasa del 5,56 por ciento, en relación con el territorio nacional, principalmente las áreas más afectadas se encuentran en Tibú y en los sectores sur y occidental del Parque Nacional Catatumbo-Barí.

Aunque el informe de la Contraloría solo generó un proceso administrativo sancionatorio en Táchira, entidad que no aportó la información requerida, el documento se dará a conocer a la Gobernación del departamento, con el fin de que se tomen las decisiones y se hagan las respectivas recomendaciones a las alcaldías (García, 2014).

Ante esta situación debemos concientizarnos que somos nosotros los que tenemos la responsabilidad de cuidar nuestro planeta y las entidades ambientales; la naturaleza y el desarrollo humano conllevan a un desarrollo equitativo social y de prosperidad para todos los que habitan en Ocaña.

En el municipio hay fuentes hídricas que favorecen el bienestar de la región, por lo tanto debemos actuar de manera consciente evitando factores que  destruyen el medio ambiente, pues tenemos que evitar su deterioro y comenzar a cuidarlo para que en el futuro podamos disfrutar de las mejores condiciones de vida, no solo nosotros sino las generaciones venideras (García, 2014).

ESCRITO POR: MARÍA PAULA PEREZ PEREZ- Estudiante de administración de empresas de la Universidad Francisco de Paula Santander Ocaña

Edición: PrimerNombre.com

La ganadería es una de las actividades productivas que mayor impacto tienen sobre el medio ambiente y provee más contaminación por dióxido de carbono que un parque automotor.

El reporte de la FAO "Livestock Long Shadow" del año 2006, señala que la ganadería no sólo contamina el aire, sino también la tierra y los depósitos de agua subterránea. Debido a la súper población que se ve hoy en día, las personas están consumiendo más lácteos y mucha más carne como nunca se había visto en la historia.

Por ese motivo, el sector ganadero debe reestructurarse y tomar medidas para disminuir la contaminación por CO2 en la atmosfera, el informe sugiere medidas de mitigación del problema y aconseja cambiar algunos hábitos en el consumo de la población (Ecosofía, 2008).

La producción de carne a nivel mundial se estima en 229 millones de toneladas, si continua el ritmo de producción y consumo actual, se duplicará a 465 millones de toneladas en el año 2.050, del mismo modo los lácteos aumentaran de las 580 a las 1.043 millones de toneladas. (Ecosofía, 2008).

Además, la ganadería es propietaria del 30% de la extensión de tierra del planeta, siendo en su mayoría pastizales y un 33% corresponde a la superficie predestinada a la producción de forraje.

Sin embargo, la deforestación por la tala de bosques para generar pastos, es un gran impacto ambiental, particularmente en Latinoamérica, en donde el 70% de los bosques del Amazonas han dejado de existir y han destinado las zonas a pastizales. (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, 2006).

Por otro lado, indagamos sobre el sector ganadero en Ocaña (Norte de Santander-Colombia), encontrando que su economía se mueve gracias a la agricultura y ganadería.

La explotación del municipio es de tipo extensivo, no tecnificada y se ha reducido en toda la provincia según informes de la Unidad Regional de Planificación Agropecuaria (URPA) en relación con la década anterior.

Actualmente, existe una población de 5.492 cabezas de reses la cual se estima que un 70 % corresponde al sistema de doble propósito. Los factores que han influido en la reducción de la actividad ganadera es por la inseguridad y la presencia de grupos al margen de la ley en una importante proporción del territorio, así como las relaciones inestables del comercio.

El municipio se ve favorecido ya que cuenta con buena asistencia técnica por parte de la UMATA, el ICA y el Fondo Ganadero. Los programas que vienen desarrollando estas entidades previenen la aparición de las principales enfermedades bovinas como la fiebre aftosa, brucelosis y rabia (Plan Básico de Ordenamiento Territrial Ocaña, 2002-2011).

La ganadería, a pesar de que beneficios como, brindar alimento a gran parte de la población Ocañera, sea por carne o sus derivados lácteos, se convierte en una externalidad con gran costo ambiental puesto que son más los impactos negativos que priman.

Por ejemplo, un efecto negativo, es que la ganadería deteriora las características naturales del suelo, porque el pisoteo constante de las reses, hace que se compacte y pierda su capacidad de infiltración y retención de agua, teniendo como consecuencia que en la extensión de tierra en donde habitan no se desarrolle la vegetación.

Además, el ganado afecta el suelo debido a la orina, pues está compuesta por diferentes ácidos que inhiben el crecimiento de su capa vegetal.

Otro de los problemas que afecta a los ocañeros, es que la mayoría de personas dueñas del ganado, suelen soltarlo en las mañanas para que las reses por si mismas busquen su alimento en pastizales cercanos.

En muchas ocasiones estas vacas no toman un curso fijo y generalmente van hacia otro rumbo, dirigiéndose a las calles y barrios del municipio, causando daños a las casas y generando accidentes de tránsito.

Una solución, sería implementar sanciones monetarias y capacitaciones a los dueños del ganado para que hagan un buen manejo de sus reses y que tecnifiquen sus corrales o potreros para así ubicar al ganado en espacios más aptos.

De esta manera, se verá mitigada el inconveniente de las vacas en las calles y se evitarán perjuicios a la comunidad Ocañera.

De manera general también se propone que se consideren los altos costos ambientales del sector ganadero sugiriendo estos parámetros de solución:

Implementar métodos de conservación y el silvopastoreo en armonía con la eliminación controlada del ganado en territorios de importancia y la contribución monetaria por el uso de servicios ambientales en la utilización del suelo para ganadería y así disminuir su degradación. (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, 2006).

Aumentar la eficacia en la producción ganadera y en la agricultura forrajera, optimizar la dieta de las reses para disminuir la fermentación intestinal y por ende las emisiones de metano, implementar tanques para la reutilización del estiércol y así generar biogás. (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, 2006)

Elevar la eficiencia de los sistemas de riego, fomentar el pago del agua total e implementar impuestos para desincentivar a la industria ganadera a que realicen sus funciones cerca de las ciudades. (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, 2006)

Escrito por: Julián Pérez y Ricardo Mendoza
Estudiantes de ingeniería ambiental -Universidad Francisco de Paula Santander de Ocaña
Edición: Primernombre.com

Hoy en día se habla mucho acerca del uso de agroquímicos, los cuales son una herramienta que disponen los agricultores para que sus cultivos tengan una mejor producción, pero la gran mayoría de personas desconocen que así como “ayudan” al sembradío también traen numerosas consecuencias negativas, siendo una de éstas la mala calidad del producto final.

La aplicación de los mismos, afecta el fruto directamente conllevando en múltiples casos a que no sea beneficioso para la salud de los consumidores.

Sin embargo, existe una falta de consciencia por parte de los agricultores debido a que ellos solo piensan en la retribución económica pero descuidan el medio ambiente al ignorar los efectos nocivos de los agroquímicos y/o al no conocer otras sustancias naturales que podrían reemplazarlos.

Además, al usar los agroquímicos quedan ciertos residuos significativos como los empaques y envases que los contienen. El problema radica en que las personas desechan esos restos de manera inadecuada, botándolos o enterrándolos en los alrededores de las zonas de cultivo.

No obstante, en tiempo de lluvias son arrastrados los desperdicios hasta las quebradas, y posteriormente llegan a los ríos generando gran contaminación en sus aguas, causando a su vez perjuicios en la salud humana al momento de consumir el preciado líquido.

La causa radica en que los agricultores desconocen que esos residuos requieren de un tratado diferente, pues no  pueden ser arrojados a los suelos porque le van a causar deterioro quedando prácticamente improductivos y haciendo que se produzca una expansión en la frontera agrícola para buscar nuevas tierras cultivables conllevando a talar los bosques, debido a que estas son tierras que no están contaminadas para una buena producción.

Por ejemplo, en la vereda Las Liscas del municipio de Ocaña (Norte de Santander-Colombia), hay un agricultor que posee una mentalidad diferente para preservar el medio ambiente y decidió cultivar orgánicamente.

Evelio Díaz Delgado, dijo que es una buena opción porque trae un sinnúmero de beneficios tanto al agricultor, al consumidor y al medio ambiente.

“Cultivando de esta forma se reducen los costos de producción porque fabrico  mis propios insecticidas, herbicidas y fungicidas, sin utilizar productos químicos, desafortunadamente la gran mayoría de campesinos prefieren recurrir a la compra de agroquímicos”.

Y añadió: “Considero que el facilísmo es el mayor causante de este problema porque ven más sencillo comprar estas sustancias que fabricarlas, pero no se dan cuenta que si producen de forma orgánica se les disminuye la inversión, claro está que incrementa un poco el trabajo pero hay una significativa ganancia ambiental”.

Otra de las causas, es que con los agroquímicos se puede cultivar en mayores cantidades pero de forma orgánica la cantidad será menor, pero los productos obtenidos son más sanos y limpios, siendo de mejor calidad y no perjudicando la salud del consumidor. Por ende, aumentaría su precio de venta.

Actualmente, el gobierno local está dejando a un lado esta problemática, ya que no presta el apoyo necesario a los agricultores de la región para que ellos vean la importancia de trabajar orgánicamente.

Es primordial brindar desde el gobierno capacitaciones a los campesinos para que tomen consciencia del daño que le casuan al medio ambiente con el uso de los agroquímicos y enseñarles el tratamiento adecuado a los residuos para reducir el nivel de contaminación.

Por su parte, la Alcaldía de Ocaña realiza unas pequeñas descontaminaciones al rio Algodonal donde son extraidos numerosos residuos de este tipo, pero esta actividad no es suficiente para combatir este problema por la falta de constancia de la misma.

Una de las acciones que resaltan es el convenio que CORPONOR realizó con la Fundación Bioentorno donde capacitaron a los agricultores para que los envases  usados fueran devueltos y así darles el tratamiento adecuado, lo que permite prevenir y controlar diversos impactos ambientales negativos tanto al medio ambiente como a la salud humana.

Finalmente, se deben implementar estrategias para ayudar a que los agricultores mejoren su forma de cultivar de tal manera que no se reduzcan sus beneficios económicos pero que si aumenten los del medio ambiente, para que las generaciones futuras gocen de unas tierras sanas.

BIBLIOGRAFIA

CORPONOR. (S.F de S.F de S.F). http://www.corponor.gov.co/ Obtenido de http://www.corponor.gov.co/:http://www.corponor.gov.co/gel32/index.php/component/content/article/34-news/latest-news/1633-corponor-avanza-satisfactoriamente-con-el-plan-gestion-de-devolucion-de-productos-posconsumo-de-plaguicidas-pgd-en-el-departamento

Yisell Dayana Navarro Vaca

Estudiante de administración de empresas-Universidad Francisco de Paula Santander

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