Escrito por: Jorge Rodriguez
En Colombia Frisby es historia, sabor y éxito empresarial. Nacida en Pereira en el año 1977, ha sido una marca pionera en el mercado de pollo frito, conquistando generaciones de consumidores con una propuesta auténtica, cercana y, sobre todo, coherente con su identidad. Pero también nos deja una lección poderosa para todas las empresas: tu nombre es tu marca y tu dominio es tu legado.
Hoy más que nunca, las empresas deben pensar más allá de sus fronteras. En una era donde la competencia no está solo al frente, sino a un clic de distancia, proteger tu nombre y expandir tu presencia digital no es opcional, es estrategia.
Frisby ha logrado algo que muchas marcas locales desean: posicionarse en la mente del consumidor como sinónimo de calidad, confianza y sabor. Sin embargo, en un mundo globalizado donde los negocios ya no tienen fronteras, es legítimo preguntarse:
¿está preparada para competir con gigantes del pollo frito en el ámbito digital internacional?
Tener el dominio Frisby.com no solo representa control sobre su identidad, sino la oportunidad de proyectarse al mercado latinoamericano, al públicohispano en EE. UU. y otras regiones donde la diáspora colombiana puede ser embajadora de marca. Si mañana alguien en Miami busca “Frisby”, ¿encontrará a la empresa original o una imitación digital? ¿el nombre estará disponible como dominio y en redes, o será utilizado por otros?
Es un ejemplo perfecto de cómo una marca puede crecer de forma orgánica, conquistando primero un país antes de pensar en la expansión. Pero, si bien puede ser física con franquicias, también debe ser digital y estratégica.

Tu nombre, como marca, es tu carta de presentación en Google, redes sociales y el mundo entero. Y si no la aseguras tú, lo hará otro. De hecho, muchas empresas han perdido millones al intentar recuperar dominios que alguien más registró primero, aprovechando la falta de visión a largo plazo.
Muchas marcas nacen con entusiasmo y se concentran en redes sociales, sin asegurar lo básico: el nombre como dominio. Tener solo un Instagram no te hace dueño de tu identidad digital. Un día puedes perder la cuenta, sufrir un hackeo o ver cómo otro con tu mismo nombre registra el dominio antes que tú.
Hacer lo anterior es como firmar el acta de nacimiento de tu marca en Internet. No importa si hoy no tienes una web elaborada. Lo importante es reservar tu espacio.

Además, puedes aprovechar ese dominio para:
Esta compañía no se convirtió en gigante solo por vender libros. Su fuerza vino al construir una marca global desde el día uno. Aunque empezó en un garaje, su visión siempre fue universal.
Frisby, desde su esencia colombiana, es lo suficientemente fuerte como para posicionarse internacionalmente. ¿Y tú? ¿estás protegiendo tu nombre de esa manera? ¿estás proyectando tu legado a nivel digital?
No es solo cuestión de presupuesto, sino de visión. Tu dominio puede costarte menos de $20 dólares al año, pero su valor a futuro es incalculable. Piénsalo como comprar una propiedad en la avenida principal de Internet.
Frisby es ejemplo de cómo construir una marca poderosa desde lo local. Pero también es una invitación abierta a pensar en lo digital y global. Si no proteges tu nombre, otros lo harán. Si no cuentas tu historia, alguien más la contará por ti.
El nombre de tu empresa es más que una etiqueta. Es tu marca. Y el dominio es el legado que dejarás en la red.
Actúa hoy. Asegura tu dominio. Construye tu narrativa. Porque en el mundo digital, el que no está presente, simplemente no existe.