Escrito por: Juan Camilo Baracchi Velez- columnista
Edición: Daicy Echeverri- Directora revista PrimerNombre.com
La población que hoy se encuentra en pobreza extrema en el mundo son 702 millones de personas, cerca de 14 veces la población de Colombia. Cuando escuchamos que existe este cierto porcentaje solo lanzamos la siguiente expresión: “pobrecitos” (quizás para que Dios nos exima de responsabilidades).
¿Es tonto repetir lo que nos acaban de decir? Es como si nos informarán que un amigo está enfermo, luego entonces abriéramos la boca para pronunciar: “Qué enfermito”, y listo, se solucionó el problema.
Radiografía de la pobreza extrema
Pero, ¿cuál es el concepto de pobreza extrema? Según el “DANE”: “Una persona está en condición de pobreza extrema cuando no cuenta con un ingreso mensual suficiente para lograr un nivel mínimo de sobrevivencia”.
Nos queda corta la definición. Abramos la visión de lo que significa, esta comunidad carece de alimentos para cumplir con sus requerimientos calóricos y nutricionales, seguramente no tienen un lugar acondicionado para dormir, vestido, o una higiene adecuada; no pueden comprar champú, desodorante, papel higiénico, y mucho menos pagar los servicios públicos.

Adicionalmente, la mayoría no cuenta con agua potable, entonces, ¿qué toman?, algunos mueren de sed como en nuestra Guajira Colombiana. Tampoco tienen gas, luz, carecen de internet.
Han escuchado la famosa frase: “Quién no está internet no existe”. Pues si existe, pero se habla de su situación como si ellos no existieran, porque todos seguimos con nuestra vida normal, preocupados por problemas que ellos ni siquiera conocen.
El problema actual
Los llamados “pobres”, muchas veces no pueden caminar o hablar por su déficit calórico, mueren de enfermedades como gripas y resfriados, aquellas que nos toma una semana en superar. Sumado a ello, la mayoría no accede a educación por los lugares donde residen.
Sobrevivir es algo que se nos hace muy simple, pero es el mayor problema para nuestra gente, nuestros coterráneos, nuestra raza, nuestra sangre.
Me permito citar a uno de los padres de la psicología humanista, Abraham Maslow, quien fue el creador de una gráfica que identifica nuestras necesidades en orden de importancia, juzguen ustedes:

Tomada de: https://cuadernodemarketing.com/la-piramide-de-las-necesidades-de-maslow/
Les pregunto, ¿en qué posición creen que se encuentran ellos? ¿en qué posición está usted? Increíble pero cierto, ellos no pueden satisfacer sus necesidades fisiológicas.
En este planeta lleno de banalidades y vanidades, actuamos como si viviéramos en un mundo independiente, insensato, ¿Cómo es posible que haya tantos lujos mientras nuestros niños aún mueren de hambre?
Problema de todos
Esto no significa que debamos estar triste en todo momento por esa causa, o que no podamos viajar, o disfrutar de un vino en compañía de grandes amigos, pero, ¿tenemos presente que esta problemática nos pertenece?
Alcanzar el último punto en la escala de necesidades es la motivación de nuestras vidas, sin embargo, es ser injustos porque cualquier persona podría estar en posición de pobreza.
Somos una casualidad de la vida, pudimos haber nacido en otro lugar, incluso es probable que alguna acción nos lleve hacia allá.
Los invito mis queridos amigos, que seamos más reflexivos y que analicemos nuestras metas, y en lo posible, agreguémosle un componente humanitario.
Como suelo terminar con una pregunta, vuelvan sus ojos de nuevo a la imagen anterior y céntrense en la punta de la pirámide, si considera que está en ese lugar, ¿necesita tener más lujos para ser feliz?
Otros artículos del autor:
https://primernombre.com/2018/07/19/que-le-paso-a-nuestra-generacion/
Escrito por: Mg. Alex Mauricio Rodríguez Suárez- Economista y docente de la Universidad Francisco de Paula Santander Ocaña.
La frase “los pobres lo son cada vez más y los ricos se hacen cada día más ricos” es utilizada para mover los sentimientos del pueblo y crear indignación en los corazones humanos.
Por otro lado, la frase es parcialmente cierta porque las personas con mayor poder adquisitivo indiscutiblemente generan más riqueza, pero los pobres han dejado de serlo relativamente, no solo monetariamente sino también multidimensionalmente, o al menos eso indican las cifras mundiales.
El espíritu egoísta y sus grandes logros
En la antigüedad, se consideraba rico quien pudiese usar ropa limpia, bañarse en su casa y disfrutar de tres comidas al día, no obstante, en la actualidad eso es lo mínimo que un individuo debería recibir, y es que con el ingenio de la humanidad hemos podido hacer lo impensable, utilizar unos recursos finitos para estimular un aparente crecimiento infinito de la producción.
Si se deseara repartir los niveles actuales de riqueza, ningún niño padecería hambre o le faltaría un hogar digno donde vivir.

Se debe reconocer que los logros alcanzados como humanidad en gran medida es por ese espíritu egoísta que busca el beneficio individual cimentado en la propiedad privada.
Lo que ha llevado a que aproximadamente el 30% de la riqueza mundial se concentre en el 1% de la población y que de los 7000 millones de habitantes en el mundo todavía 2000 millones no tengan acceso al agua potable.
El papel de los gobiernos
Bajo este escenario de desigualdad financiera, aumento poblacional y agotamiento de los recursos, los gobiernos mundiales, quienes se suponen que están para garantizar el bienestar de todos y no de unos pocos, han empezado a tomar acciones de cambio.
Los líderes políticos en 1992 se reunieron en la Cumbre de Rio a hablar de sostenibilidad, luego propusieron los Objetivos del Milenio, los cuales no alcanzaron a cumplir, y desde el 2016 pusieron en marcha los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), con el propósito de que en el 2030 se erradique la pobreza mundial.

Un punto clave para alcanzar tan loable meta es la actitud humana frente al compromiso social y ambiental, dado que en las ultimas décadas, el deseo desenfrenado de maximizar utilidades económicas ha desangrado el medio ambiente y ha denigrado la dignidad del hombre.
El ser humano se ha convertido en un individuo de consumo o en un factor de producción, enfrentándose en un entorno de competencia donde el más despiadado sale victorioso, es por eso que encontramos amplios casos de corrupción pública y privada haciendo que el que gane no sea necesariamente el mejor sino el que más conviene.
Maximizando el bienestar social
Si se quisiera combatir ese desequilibrio financiero, las personas, organizaciones e instituciones están obligadas a reemplazar la palabra “más” por “mejor”, ya que no se trata de crecer económicamente a cualquier costo, sino de asignar y utilizar los recursos de la mejor forma posible para maximizar el bienestar social y global.
Planteando escenarios, donde los inversionistas y consumidores antes de tomar una decisión, consideren el impacto ambiental y social de las organizaciones en las cuales piensan invertir o comprar.
Si bien, parece ser utópico el confiar en que la humanidad, pese a su carácter egoísta, considere el bienestar social como motor principal de sus acciones, tal como se planteaba inicialmente, pero es la única forma para lograr un capitalismo social y no salvaje que tantas secuelas ha dejado en nuestra sociedad en contraste con los evidentes logros alcanzados.
Nota: Aunque no referencio dentro del texto, esta es mi posición tras leer incontable material, entre los más representativos están:
Videos:
HAYEK vs KEYNES: La pelea del siglo
Libros:
"Economía ambiental" de Xavier Labandeira, Carmelo J. León y María Xosé Vásquez.
Objetivos de Desarrollo Sostenible | UNDP (17)
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https://primernombre.com/2017/07/28/el-que-peca-y-reza-no-empata-un-analisis-entre-la-etica-y-la-salvacion/
https://primernombre.com/2017/11/03/las-finanzas-una-herramienta-inutil-para-gerentes-incompetentes/
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