Revista digital de análisis de actualidad: Noticias, empresas y academia. ISSN : 2805-6043 (En línea).

Autor: Laura Milena Rodríguez - Columnista.

En un inicio, las comunidades negras, indígenas y afrodescendientes asentadas en la Guajira lucharon por mantenerse libres durante mas de 400 años, defendieron su territorio de los ejércitos esclavistas y en la guerra de los mil días de los terratenientes liberales, saliendo siempre victoriosos.

No obstante, en pleno siglo XX el gobierno colombiano y la industria extranjera, en búsqueda del desarrollo logró despojar a estas comunidades de su territorio al descubrir que allí se encontraban yacimientos de carbón, que es la segunda fuente de producción de energía eléctrica más usada en todo el planeta. 

Así pues, a partir de 1976 se encuentra en Colombia una de las minas de carbón mas grandes del mundo llamada EL CERREJÓN, que cuenta con permiso de explotación hasta el año 2034.

Inicialmente Colombia tenía una participación en dicha mina del 50% pero hace 20 años vendió su parte y en la actualidad la mina es 100% extranjera. 

No es ningún secreto que en Colombia tenemos debilidades en términos económicos, pobreza extrema, menores expectativas de vida y contaminación de la riqueza del mundo natural en su mayoría por la industria extranjera.

Industrialización

Esta supone varios puntos negativos, tales como la división social, alteración de los patrones culturales e históricos, amenazas a derechos humanos, persecución, desplazamiento y enfermedades. Y desde el punto de vista ambiental, contaminación de cuerpos hídricos, contaminación del aire, deforestación, cambio climático, entre otros. 

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Todo esto, se ha visto reflejado en La Guajira, desde que la mina despojó en total a 35 comunidades prometiendo que traería grandes beneficios a la región como: vivienda digna, trabajo, emprendimiento de proyectos productivos, educación y salud; faltando a su promesa y convirtiendo al departamento en el segundo más pobre de Colombia, además de apropiarse y contaminar La Ranchería, el único río que existe en la región.

Ante esto, se hace evidente que los planes de manejo del gobierno nacional no han sido los mas adecuados, hay deficiencia en recursos naturales, las comunidades se ven cada vez más afectadas en su cultura, existe la desnutrición y pobreza extrema y excesiva rigidez por parte del Estado ante las diferentes protestas públicas que ha generado esta problemática ambiental y social.

Así pues, teniendo en cuenta que nos encontramos en plena ejecución de los objetivos trazados en la agenda 21, que promueve el desarrollo sostenible, se supone que el presidente debe tomar las medidas suficientes para lograr que haya conexión en cada acción encaminada a mantener el equilibrio, disminuir las problemáticas sociales y ambientales.

Por lo tanto, buscar una solución a la crisis ecológica y humanitaria que presenta actualmente La Guajira y asumir el reto de aumentar la celeridad y eficacia en la adecuación de los desafíos sobrevinientes.

Bibliografía

Escrito por: Luis Eduardo Vergel Prada - economista.

Los indígenas Yukpa son un pueblo binacional que vive en la Serranía de Perijá entre Colombia (Departamento Cesar) y Venezuela (Estado Zulia).

Sus 15.000 habitantes han sido sometidos a una severa desnutrición generando una situación de enanismo, sus tierras del Resguardo Indígena fueron despojadas y reducidas.

Las causas: inicialmente por la bonanza algodonera, después la marihuana, la explotación del carbón, el cultivo de la coca y últimamente por la palma de aceite que ha acabado con el agua del río.

Los Yukpa son nómadas (se dedican a la caza, recolección de frutas y a la pesca); son guerreros, tienen la simbología de la muerte y son los únicos con lengua caribe.

Indígenas Yukpa
Las tierras de los indígenas Yupka fueron saqueadas, ahora se dedican a pedir limosna en las calles.

Pobreza e indiferencia

Ante la indiferencia, la ciudadanía observa  a los Yukpa como habitantes de calle en los semáforos, viviendo debajo de puentes o en el mejor de los casos albergados de manera  coyuntural.

Son “pobrecitos” que se estacionan en los andenes lugares donde las mamás amamantan a sus hijos, en otros casos se han sido violentados físicamente, además de psíquico.

Los Yukpa huyen de sus países al ser víctimas del conflicto armado y del problema fronterizo; en Cúcuta se han contabilizado la presencia de 300 indígenas de este grupo, 100 en Pamplona y un número menor en Ocaña, en todas las situaciones las autoridades se han preocupado por saber cómo deportarlos.

Soluciones en papel

De acuerdo a tratados internacionales y de las Naciones Unidas estos indígenas no pueden ser deportados –en el caso venezolano-, han de estar en un albergue hasta que la situación se normalice, y en el caso colombiano el Estado debe garantizar la resolución del problema de tierras, ampliando y delimitando la zona del Resguardo en la Serranía de Perijá.

Grave si el Estado deja como indigentes a los Yukpa, son personas humanas que deben vivir dignamente, respetarles sus ancestros y cultura.

Edición: Directores de la revista PrimerNombre.com

Créditos de fotografía: Luis Eduardo Vergel

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