Revista digital de análisis de actualidad: Noticias, empresas y academia. ISSN : 2805-6043 (En línea).

Escrito por: Carlos Andrés Espinosa Valencia- Profesional en mercadeo de la Universidad de los Llanos

contacto: editorial@primernombre.com 

En marketing siempre se habla de la satisfacción constante de los clientes. “Que siempre tienen que estar contentos con los productos…” “Deben estar ligados a la marca”, “Tienen que sentir un PROFUNDO aprecio por los valores corporativos (aunque nadie los motiva)”, “Que lo uno, que lo otro… que sí, que no…”

La felicidad organizacional

La felicidad para cada persona es relativa, pero se fundamenta en un solo factor: ¡EMPATÍA! Si un colaborador se siente identificado con los valores corporativos y su misión desde el ser va en línea con la empresarial, será un “guerrero comercial”.

De igual manera, si un ciudadano se siente dichoso con su grupo social al cual pertenece (en este caso, país) gracias a que cree que el gobierno piensa en él y lo tiene en cuenta para la construcción de una mejor colectividad y lo apoya en sus proyectos, es porque va a fin con sus ideales y el actuar lo da por hecho.

Lo mismo pasa con una pareja: cuando los dos se percatan que existe una gran atracción debido a la enorme lista de rasgos comunes y comportamientos, ¡Definitivamente están hechos el uno para el otro!

Así mismo pasa en las relaciones comerciales. Si un proveedor encuentra una compañía que en vez de pagarle a 90 días le gira a su cuenta bancaria al momento de la entrega, se sentirá no sólo agradecido sino complacido de contratar con ella.

De igual forma, si un empleado considera que la empresa lo entiende y es flexible con su horario laboral que le permite salir temprano para ir a sus clases nocturnas o incluso no trabajar los sábados para que pueda disfrutar a su familia, definitivamente estará feliz de hacer parte de tal institución.

La ventaja de la buena retribución

La felicidad no sólo consiste en dar, sino en retribuir la confianza que brinda cada persona al momento de depositar su dinero en la empresa. El mismo empleado que puede ir a estudiar de lunes a viernes y los fines de semana hacer planes familiares, es el mismo que le entrega su dedicación, tiempo y carisma a cada cliente con el que tiene contacto.

La felicidad de cada cliente depende de la puntualidad con que llegue el producto a sus manos. De hecho, no sólo se trata de suministrarlo a tiempo, sino en generar en él, el efecto “WOOWWWW”.

Se hace feliz a un cliente a través de la creación de lazos sociales fuertes, en donde el vendedor no sólo lo busque para renovar el pedido, sino que haga acercamientos frecuentes preguntando por su entorno familiar, fechas importantes y cómo puede beneficiarlo

¡Un cliente es verdaderamente feliz cuando encuentra una experiencia de compra absurdamente diferente!

¿Y el ambiente de trabajo qué?

La cuestión no es entrenar a la fuerza comercial en temas de servicio al cliente y momentos de verdad sobre una cultura empresarial “negrera” en donde prima un ambiente de trabajo pesado y pareciera una contienda por el que venda más.

La cuestión es CREAR un ambiente laboral agradable, caluroso, de trato digno, con lugares de esparcimiento divertidos en donde cada quien pueda dedicar sus breaks en actividades que él o ella desee y no solamente en “pausas activas” como, por ejemplo, estirar los brazos y mover la boca sin levantarse del asiento.

¡Por Dios! ¿A qué nivel hemos llegado? (emoji de carita triste)

Los clientes marginalmente satisfechos decantan su decisión de compra con base en el precio y descuentos por volumen.

Un cliente feliz, basa su compra en la maestría que tiene la compañía al sorprenderlo con lo que más le gusta, cómo le gusta y en el momento que a él “se le dé la gana”.

¡A eso le llamo un cliente feliz! (emoji de carita feliz)

Otros artículos del autor: 

https://primernombre.com/2018/05/11/la-ilusion-del-si/

Crédito fotografía: 

Photo by Josh Felise on Unsplash

Photo by rawpixel on Unsplash

 

Aprovechando una semana que no ha sido tan santa (empezando porque ha tenido una connotación más mercantil que religiosa) me puse a divagar mientras degustaba una copa de vino al lado de la chimenea. En medio de tantos temas nuevos, anglosajismos y seudo gurús autoproclamados, vino a mi mente un par de razones por las cuales el marketing no es adoptado por la mayoría de las empresas nacionales como base estratégica para conseguir los objetivos corporativos. El decálogo empieza así:

I Estación: “Ventas es lo mismo que marketing

Increíble que en pleno siglo XXI, donde el acceso a la información es ilimitado, la cantidad de cursos de formación gratuitos y los raudales de personas que han trabajado en marketing no habiendo estudiado este campo en el alma mater (estación que veremos a continuación y que es causa de inapropiados enfoques) los empresarios piensen que los pendones, los asesores y la publicidad en radio sean equivalentes a una estrategia integral de marketing.

Es bueno leer, pero es prioritario informarse, analizar e interpretar las cuestiones básicas de la oferta y la demanda para poner en marcha un plan táctico y/o estratégico de marketing. No sólo se trata de vender, consiste en conectar personas que necesitan un intercambio de bienes y servicios a través de experiencias de compra difíciles de olvidar ¡ESO ES MARKETING!

II Estación: ¡Gerentes de marketing que no son Mercadológos!

Sin ánimo de ofender a los ingenieros, abogados, médicos, arquitectos, administradores y cualquier título que posea una persona en el cargo de director, coordinador, gerente o analista de marketing, se estudia para tal cargo. Un abogado no puede realizar una cirugía a corazón abierto. De igual manera, un odontólogo no hace renders para un puente que conecta 2 municipios. Menos que un experto en finanzas prepare la tierra para un cultivo de arándanos.

Los profesionales en mercadeo (denominación que aparece en el título) estudiamos los mismos 5 años en una universidad para llegar a esos cargos. No desmerito la expertis de las personas que han llegado a tales posiciones, pero si quiero dejar en claro que el rol del mercadólogo debe ser primordial en cualquier proceso de convocatoria.

Ill Estación: La experiencia del servicio

Hoy en día no sólo basta con llamar de vez en cuando al cliente para saber sobre su conformidad con el producto o servicio; basta con dejarlo estupefacto y que suelte la siguiente expresión en el primer impacto: “WOW”.

lV Estación: Poner un precio “por colocarlo”

No se trata de sacar “costos” al producto (empezando porque “costo” no es lo mismo que precio). El asunto estriba en agregarle un valor emocional que el cliente perciba justo al momento de sacar su billetera y pagar. Lo dijo David Gómez: “el precio es una relativa percepción del valor” así que, ¡Justificar los diferenciales a la hora de presentar el producto es el camino más fácil para que su prospecto se convierta en cliente!

V Estación: Miedo al comercio electrónico

Basta con ver las cifras que entregó la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico del año 2017: las transacciones electrónicas han incrementado en 2 dígitos en los últimos 5 años. Las páginas están haciendo esfuerzos más robustos en sus plataformas para que las personas apacigüen el miedo al fracaso y robo. La revista Enter lo dijo en su edición de junio en 2017: “así como ha incrementado el comercio electrónico, se ha elevado el número de fraudes en Colombia”.

Es bien sabido que en una sociedad que desangra el tejido empresarial a despensas de la buena fe de los individuos, el ahínco de las corporaciones por blindar sus plataformas y hacer asequible el uso de tarjetas de crédito y débito o PES ha permitido que las personas incrementen su interés y adquieran “viveza” al realizar transacciones en línea.

VI Estación: Confunde y reinarás

Existen verdaderos gurús que expresan sus teorías basados en estudios, investigaciones y contactos con la materia a analizar. Por otro lado, existe “mamertos” que, por el hecho de utilizar palabras técnicas al momento de establecer contacto con prospectos, piensan que tienen el sartén por el mango. ¡No hay nada mejor que descubrir a un idiota haciéndole creer que uno es idiota!

VII Estación: Uso desmesurado de anglosajismos

Va directamente ligado a la anterior estación. Usar palabras en inglés con personas que se comunican todo el tiempo en español, es como la oferta laboral que exige a los candidatos dominio total del inglés cuando tiene que negociar en español. ¡CONGRUENCIA POR FAVOR!

Vlll Estación: Hacer marketing por dinero y no desde el ser

Marketing consiste en identificar los deseos que el público objetivo aclama para entregárselos de manera diferente, genuina y calurosa. Lo cual, hace mención a la interacción entre humanos; lo que aduce a la premisa primordial de todo relacionamiento básico: LA EMPATÍA. Ventas hace mención a una consecuencia; marketing invoca al conocimiento pleno del ser que está en frente para brindarle no sólo lo que necesita, sino explicarle los beneficios que obtendrá con la marca que representamos.

lX Estación: ¡Seminarios de 36 horas que no sirven para nada!

Aprender a vender no es un don. El verdadero don que tiene cada persona se llama carisma, y lo único que hay que hacer es perfeccionar la seguridad de cada miembro del equipo; reforzar la confianza en sí mismo y hacerles ver que la empresa está activa en el mercado gracias a ellos. No inviertas en seminarios que sólo actúan como placebo para que el efecto motivacional se vaya al otro día (junto a la cuantiosa suma de dinero que pagaste). Invierte en actividades que acrecienten su ser y verás que ellos se encargarán de entregar mayores facturas.

Créditos de fotos:

Photo by rawpixel.com on Unsplash

Photo by Igor Miske on Unsplash

Photo by Sarah Brink on Unsplash

Escrito por: Carlos Andrés Espinosa Valencia- Profesional en mercadeo de la Universidad de los Llanos- Columnista revista digital PrimerNombre.com 

José Andrés Bayona Soto

Contador Público- Docente de la Universidad Francisco de Paula

Fernando Savater, filósofo y escritor español nos regala una valiosa definición de la ética, donde afirma que: “La ética no es más que la reflexión sobre aquello que es valioso para la vida; lo que hace la vida más digna de ser vivida por un ser humano”.

La ética es la misión. Reflexión activa de lo que se hizo en el pasado y de lo que se es en el presente, cada paso dado nos describe lo que hoy es nuestro sentido de ser, para hacer de nuestras actuaciones el reflejo de una responsabilidad reflexionada, perfectible de manera constante e incesante hacia la satisfacción razonable y la felicidad consciente.

Hagamos analogías y concentrémonos. La ética es como el brillo en la sonrisa, es como el paso elegante al caminar, es el buen aliento al hablar, es el corazón y la razón como hermanas siameses que se hacen fuertes y seguras al sentir la humanidad.

La ética en medio del bosque del bien y del mal, donde hay lobos buenos y lobos que no lo son tanto; nos invita a la protección de nuestra integridad, independencia, individualidad y nuestras ganas de vivir adecuadamente.

La ética es una manera sana de rebelarnos. Dentro de una piscina llena de agua y también llena de lo bueno y de lo malo, el agua fluye con la capacidad del nadador, fluye en la medida que la muevas y aparte de ello nos invita a adoptar un atrevimiento donde la razón sea emocionalmente apta, para nadar con la mayor destreza de conciencia y el mejor esfuerzo de trabajo, para hacer de lo bueno lo propio y de lo malo el punto de partida para mejorarlo.

La ética es un costo de oportunidad serio, es una obligación asumir decisiones y ponerlas en acción, tan solo la responsabilidad garantiza la marcha y la continuidad; sin duda al transitar el camino nos encontraremos con adversidades y contradicciones en otras personas, en los medios y en los contextos, que deberán ser afrontados por nosotros, con carácter.

La ética nos apoya en el despliegue. Mientras más nos dediquemos; con flexibilidad, compromiso y abstracción, mejoraremos nuestro crecimiento y desarrollo como personas, tendremos la facultad para desplegar una mejor forma de vivir por siempre y a cada momento porque la ética debe ser la costumbre mejor habida en nuestras vidas, es una práctica de absoluta observancia.

Que la ética nos invada a todos, es el ideal y sueño de ella misma. Tremendo sueño de la ética, honorable con sacrificio que la hace extraordinaria en su esencia y su identidad.

Si todos tuviésemos la concentración y el buen vivir facultado por ella en tantas y todas las cosas, cómo, las decisiones, acciones, en nuestras experiencias y vivencias y por supuesto en la imagen de nuestros aprendizajes, pues ella estaría contenta de su buen obrar y más allá de eso de su legado.

Si todos hiciéramos uso de la ética, lisa y llanamente seríamos responsables, conscientes, seríamos reflexivos, todos sabríamos vivir la buena vida. No habría ladrones ni policías, corruptos ni malos políticos, profesores ni alumnos con miedo, familias en discordia, personas que se suiciden, poder ni autoridad mal empleada, revelación conflictiva, insatisfacción por falta de empatías, causa para pensar que la vida deja de ser buena.

Todos éticos convocarán una revolución sana que salva lo valioso y digno de la vida al servicio de esta raza nuestra que se llama, humanidad.

La ética es el vivir como humano y para humanos, quitando las excusas que me justifican de mis errores y teniendo la oportunidad de aprender a ser cada día mejor de lo que quiero ser.

Si todos empleáramos en nuestro modo de vivir este sentido humano, entonces la ética no nacería ni se pariría más, ella después de todo se sacrificaría y llegaría a no existir, porque el humano educado y formado desde su conciencia, ya no la necesitaría puesto que ya logro mutarse en su transfiguración ideal.

Así pues, el sueño suicida de la ética nos ejemplariza el amable sacrificio: La ética sueña con encontrarnos a nosotros, por despertarnos la conciencia para que seamos buenos y vivamos bien.

Edición: Primernombre.com 

linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram