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A PROPÓSITO DE LA BIG DATA EN EL DEPORTE

Hace poco leí en el periódico El Mundo de España una noticia acerca de la utilización de la Big Data en el deporte, más específicamente en la NBA de Estados Unidos. Hasta ahí todo normal. Lo que me sorprendió de la noticia es el para qué del asunto.

Afirma este medio de comunicación que un equipo como New Orleans Pelicans ha buscado en Peak Performance Project (P3), un laboratorio de rendimiento deportivo salvar a la futura estrella de la NBA, Zion Williamson.

Con la inmersión del jugador en este proyecto se busca reducir su susceptibilidad a las lesiones. Algo bastante interesante para un deportista de élite. Sin embargo, y contrario a lo que muchos creen, Williamson no se lesiona por su peso (129 kilos) según el estudio de la empresa, sino por otros factores como el giro del pie durante el salto, la posición del fémur con relación a la espinilla y el control que pueda llegar a tener en el aterrizaje.

¿Big Data= menos lesiones?

Fue así como llegaron a la conclusión, tanto el equipo, el jugador y el laboratorio deportivo que el peso no es un factor independiente, sino que multiplica el riesgo de lesión al entrar en relación con todos los otros aspectos ¿Y cómo llegaron a este resultado? Big Data.

Williamson antes de una jugada.

Desde su lesión de menisco el pasado 21 de octubre, Zion llegó al Peak Performance Project con la firme intención de mejorar su juego en relación con el físico. “(…) Durante la rehabilitación: estudian la longitud de sus pasos, el movimiento de su cadera, de sus rodillas, dónde pone el peso de su cuerpo, si en los dedos de los pies o en la planta”, informa El Mundo.

Y es que en las rodillas de Williamson está el futuro de la franquicia y de la NBA. Con su selección en el número uno del Draft de 2019 se ha convertido en uno de los mayores espectáculos de la liga por su explosividad en la cancha, lo que lo ha vuelto en carne de cañón del marketing estadounidense.

El nacimiento de una estrella

La confirmación de esto son los contratos de más de 100 millones de dólares que firmó con diferentes marcas, aun sin jugar su primer partido como profesional. Con su incorporación al equipo de la ciudad de Nueva Orleans, Luisiana, agotó los aforos del estadio. Y el miércoles 22 de enero en su debut, todos los medios de comunicación acudieron a la cita de la nueva estrella del baloncesto mundial.

Su debut se forjó por el uso de la Big Data para su recuperación. Ahora solo queda esperar que su estilo de juego vaya ligado a movimientos que no afecten su salud.

Es indudable, en la actualidad los campos en los cuales se implementa la Big Data como una opción de optimizar recursos, mejorar o desarrollar ideas de negocio, prever situaciones y hasta revisar comportamientos humanos en determinados lugares.

 Sorprende el avance que ha presentado en ámbitos como el deporte, si damos por entendido que el desarrollo de este monstruo no lleva más de una década.

Debates en torno al tema hay muchos. Lo cierto es que la Big Data cada vez se convierte en una herramienta para potenciar lo que se hace en cualquiera que sea su ámbito. En el deporte, lo han utilizado como guía y eje para potenciar individuales y con esto alcanzar los objetivos colectivos.

Basta con leer: Moneyball: the art of winning an unfair game de Michael Lewis.

Y su desarrollo, espero, no quede ahí. En los próximos meses (o años) veremos cosas más maravillosas aún.

Se espera que los artífices de este juego de la Big Data dispongan de su ética y no la usen con malas intenciones. Aunque ese será tema de otra columna.

Edición: Daicy C. Echeverri C. – Directora de la revista digital PrimerNombre.com

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Juan Manuel Álvarez Benjumea

Juan Manuel Álvarez Benjumea

Comunicador social-periodista, con experiencia en creación de contenidos para medios de comunicación, medios digitales e impresos y redes sociales.

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