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LA BARBATUSCA

Según varios historiadores de la región, esta llamativa flor que se consume en Ocaña y sus alrededores desde la época indígena, al parecer tiene propiedades proteicas y de alto valor nutritivo, o por lo menos, es lo que por generaciones se ha trasmitido de manera oral, de padres a hijos.

Esta flor es nativa de la región y de otros lugares de la geografía colombiana y latinoamericana, como Venezuela, Panamá, Bolivia, Brasil, Ecuador y Perú y se ha encontrado también en Asia y África; existen más de 115 variedades de esta especie, recibiendo diferentes nombres en cada país y hace parte de la gastronomía y la cocina tradicional colombiana.

Anatomía de la Barbatusca

Conocida como la erythrina poeppigiana (nombre científico), es una flor de color naranja profundo y brillante, similar a una pequeña orquídea con una cantidad prominente de estambres entre sus pétalos y su árbol puede alcanzar alturas hasta de 20 metros de alto.

Otros nombres

Es conocida también como anaco, anaco rojo, cámbulo, cachimbo, cachingo, cachungo, ceibo, chocho, guaney y písamo.

Estos son algunos de los nombres por los que es llamada y los sitios donde se denomina así:

  • Anaco: voz quechua, se llama así en Santander.
  • Cámbulo: Antioquia, Boyacá, Cauca, Cundinamarca, Huila, Meta, Santander y Tolima.
  • Barbatuscas/barbatusco: Norte de Santander.
  • Cachimbo: Antioquia, Boyacá, Cauca, Cundinamarca; Huila, Meta, Nariño, Putumayo, Tolima, Valle del Cauca.
  • Ceibo: Boyacá, Casanare y Norte de Santander.
  • Chocho: Del quechua chuchu refiriéndose a la semilla, Cauca, Cundinamarca.
  • Guaney: Boyacá y Cundinamarca.
  • Písamo: Antioquia, Quindío, Santander, Tolima y Valle.
  • Cachingo o cachungo: Huila.

¿Cómo se prepara?

Las flores se recolectan del suelo, porque “las que ya están listas para comer, se caen del árbol, además ¿Quién se monta hasta allá?”, dijo un campesino del corregimiento de Otaré, señalando la copa del árbol de barbatuscas.

Luego a las florecillas se les quita el cáliz (esas pequeñas hojitas verdes de la parte inferior, que parecen arropar la flor) y los estambres (que se encuentran en el interior de la flor y parecen unas pequeñas barbas) de allí el nombre barbatusca: barba tosca.

Posteriormente, los pétalos se cocinan y se dejan en remojo veinticuatro horas, algunas matronas dicen que en el agua en la que se cocinó, otras que en agua de panela y otras en aguamasa, esto es lo que les da esa característica de acidez y un sabor similar al de las alcaparras.

Después de un día, se muelen y se guisan con tomate, cebolla y varios dientes de ajo; se comen con pescado y huevo revuelto, y por supuesto acompañadas con una arepa de maíz ocañera.

La Barbatusca hoy por hoy se ha convertido en uno de los símbolos de la ciudad, tanto así que existe una bebida llamada “Barbatusca”, y la imagen de esta flor hace parte del logotipo del Museo de la Ciudad de Ocaña, Antón García de Bonilla.

La cosecha en nuestra ciudad se da en los meses de marzo y abril, y es propicia para que la degusten visitantes y locales en época de Semana Santa.

Es un bello espectáculo visual observar los árboles de barbatuscos que rodean la ribera del río Algodonal cargados de estas bellas flores, así como los de la vereda “El Llano de los Alcaldes”, lugar en el que se hallan ubicados varios establecimientos, así como en nuestra Universidad Francisco de Paula Santander Ocaña.

La flor es tan simbólica que aparece en versos, poemas y canciones, éstos son algunos ejemplos:

* Es mi tierra la que entoldan las rojeces de los viejos barbatuscos, dulce tierra bienamada cuyos aires virgilianos, siempre puros, traen y llevan de la sierra al valle ameno los cantares errabundos de los pájaros salvajes; y del valle a la alta sierra, de los mozos y las mozas campesinas los sinfónicos bambucos (…) (Donde nací, fragmento. María Jaramillo Madariaga).

* ¿Cómo podríamos concebir una Semana Santa en Ocaña sin ese exquisito y tradicional plato que para deleite de la culinaria ocañera, nos depara para esta época, a ricos y a pobres, en gran profusión, cual un maná en forma de corales, el hermoso barbatusco? De ahí que con mucha razón se afirme que la belleza de las ocañeras se deba a su alimentación a base de flores (…) (Cosas, costumbres y personajes típicos, fragmento. Carmen Eliécer Quintero T.).

* Sólo quiero dulce Ocaña, al morir ser como el aire, que juega en los barbatuscos cuando se acaba la tarde (…) (Bambuco Ocaña, fragmento. Saúl Calle Álvarez).

Bibliografía web:

Documento:

Enlace: http://www.biovirtual.unal.edu.co/nombrescomunes/

About the author

Ángela María Sánchez

Ángela María Sánchez

Docente y coord. de varias instituciones educativas de la ciudad de Ocaña y Bogotá. Actualmente Monitora Educativa del Museo de la Ciudad de Ocaña,Antón García de Bonilla.

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