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NO ES LA NOTA MUSICAL LA QUE IMPORTA, ES LO QUE SE HACE CON ELLA.

Escrito por: Ricardo Gómez Garzón, Músico y compositor. Creador y fundador de la empresa ENVIVO, ingeniero de sistemas y administrador de empresas con un MBA, y certificado en Programación Neuro – lingüística y Team Coaching.

Para la música occidental, las notas son solo siete; con sus respectivas alteraciones,

pero solo siete.

Miles Davis –músico, compositor, jazzista e improvisador norteamericano detestaba grabar discos porque eso concebía que hacer música perdiera la gracia porque no era emocionante. Le encantaba improvisar porque sentía que era ahí donde estaba el gran reto del músico: estar preparado para crear en el aquí y el ahora, involucrando las sensaciones y sentimientos que pudieran aflorar en el momento, desplegando todo el talento posible, aunque no se contara con mucha técnica.

Para Davis era mucho más valioso arriesgarse a concebir algo totalmente nuevo o diferente que estar absolutamente seguro de lo que se estaba creando porque la técnica era suprema: “No es la nota la que importa, es lo que se hace con ella”1 decía el trompetista.

La técnica versus la emoción 

Existen dos tipos de músicos en los escenarios: los que tocan solo enfocados en la técnica y los que usan la técnica para emocionar ¿Cuáles serán más valorados por el público? Definitivamente el segundo grupo ¿Por qué? las personas que van a escuchar música, quieren emocionarse, vivir una experiencia y que sea inolvidable. Tal y como lo quieren los clientes de una empresa.

Los músicos que solo tocan siguiendo la técnica, solo les importa que las notas suenen bien, nítidas. Perfectas. Pero tener ese único foco, hace que los músicos se desconecten de su audiencia para solo ensimismarse y esconderse dentro de su instrumento para concentrarse en repetir la técnica una y otra vez.

Quiero advertir que esto no es malo –per se-. Desarrollar técnica es una las tareas obligatorias de todo músico –y de todo profesional. Sin embargo, cuando solo se toca con técnica, pero sin emoción, el principio asombra por el nivel mostrado, pero termina aburriendo.

Es como cuando usted entra a un almacén de su marca preferida a comprar algo y la persona que lo atiende le demuestra que conoce el producto, las condiciones, el inventario, los precios; todo de memoria y sin titubear. Usted se asombra de ese nivel de conocimiento. Hasta dice –¡Wow!– Sin embargo, su forma de compartir la información dista totalmente de la empatía, la emocionalidad, el interés porque usted esté bien. Simplemente recita lo que sabe; sin emoción. Usted puede que salga del almacén habiendo comprado, pero no por como lo atendieron porque no lo emocionaron.

Cuando las personas interactúan con otras siempre quieren emocionarse, unas más que otras, pero hacerlo y no sentir emoción no es divertido.

En cambio, el segundo grupo de músicos –los que se apalancan en la técnica para emocionar– son más apetecidos porque enfocan su desempeño en que además de ellos, las personas que los están escuchando se exciten igual o más. Y no solo lo hagan por lo técnicamente bien que está sonando sino por las sensaciones que transmiten con la música y con su corporalidad.

De ahí, que la frase de Davis anunciada antes tenga sentido: “De nada sirve conocer muy bien las notas si no se sabe qué hacer con ellas para emocionar”. En el caso del almacén de su marca preferida en el ejemplo, que el vendedor sepa muy bien todo no significa que sea capaz de saber cómo ayudarle a solucionar un problema al cliente. Si no puede emocionarlo y hacerlo sentir partícipe del proceso. Entonces, no solo se trata de tener un alto nivel de conocimiento. También es muy importante saber qué hacer con él.

El jazz en lo corporativo 

A Ornette Coleman, otro músico de jazz y colega de Miles Davis, se le puede encontrar la siguiente frase extractada del libro “100 microlecciones de jazz” de la editorial Océano: “El jazz es la única música en la que una misma nota puede sonar una noche tras otra, pero siempre diferente”.

Entonces, será mucho más productivo empoderar a las personas dentro de un equipo de trabajo para que sepan qué hacer con la misma información técnica que tienen y que es constante para el negocio, más allá de solo repetirla día tras día como suele suceder en muchos de los call center de soporte técnico y comercial que se dedican a dar información porque lo exige el libreto por encima de escuchar la necesidad real del cliente.

El jazz está para todos. De alguna u otra manera hacemos jazz en el cotidiano. ¿Qué les pasaría a las empresas de hoy en día si se atreven a usar el jazz no solo como una manera de entretenerse, sino para adentrarse en su filosofía, técnica y así construir en el día a día, historias diferentes que mantengan emocionadas a todas las partes?

Lo que hacen los músicos de jazz en el escenario, aplica perfecto para el contexto corporativo y es lo que le hace falta a un gran número de organizaciones: ¿Cómo sonarían y cómo las escucharían sus clientes?

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Bibliografia

1 Carr, I. (1998). Miles Davis. Biografía definitiva. Global Rythm. Pág 258.

Perfil de Ricardo Gómez Garzón: Músico y compositor. Autor del libro: MUSICONOMIA. Creador y fundador de la empresa ENVIVO, con la cual transforma organizaciones a través de manifestaciones artísticas como la música, el teatro, el cine y la gastronomía, aplicado a proyectos individuales, organizacionales y culturales. Es también ingeniero de sistemas y administrador de empresas con un MBA, y certificado en Programación Neuro – lingüística y Team Coaching por la International Coaching Company (ICC), y en Creatividad e Innovación por el Disney Institute. Con más de 10 años de experiencia como conferencista y tallerista internacional, ha hecho presencia en Venezuela, Argentina, Perú, Ecuador, Costa Rica, Bolivia y Colombia asesorando a empresas locales en temas relacionados con liderazgo, empoderamiento, desarrollo de talento y retroalimentaciones efectivas. Entre las diversas empresas que han recibido sus contenidos se encuentran Oracle, Bayer, Abbott, Grupo Aval, Ecopetrol y Coca-Cola Company, entre muchas otras.

Edición: Comite editorial de la revista PrimerNombre.com

Crédito fotografía: Photo by César Guadarrama Cantú on Unsplash

Photo by Jens Thekkeveettil on Unsplash

Photo by Alexandre St-Louis on Unsplash

 

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