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“EL CAMPESINO COCALERO SEGUIRÁ ALIMENTANDO AL NARCOTRÁFICO MIENTRAS EXISTA UN GOBIERNO CORRUPTO”

Autores: Rosa Damaris López Forero,  Laura Fernanda Rincón Gaona, Dayana Marcela Gamboa Contreras estudiantes de administración de empresa de la Universidad Francisco de Paula Santander Ocaña

La política de erradicación y disminución de cultivos ilícitos en Colombia, fue creada en cabeza de la presidencia en el punto 4: drogas ilícitas del acuerdo de paz acordado en La Habana el 16 de mayo de 2014, su objetivo es resolver el problema de las siembras mediante la sustitución con la participación efectiva de las comunidades, la aspiración de dicha política es que toda la sustitución sea voluntaria. En los casos donde los cultivadores no quieran participar o incumplan los compromisos, la erradicación será manual donde sea posible.

Según la DEA, la producción de cocaína en Colombia aumento un 35% entre 2015 y 2016, pasando de 250 a 710 toneladas, los actuales niveles de producción son los más altos reportados, aumentaron 18% en 2016, pasando de 159 mil a 188 mil hectáreas.

Estas cifras son alarmantes ya que el número de hectáreas sembradas en tierras colombianas sigue en ascenso y la lucha intermitente no arroja resultados. EE. UU. reconoce los esfuerzos realizados por el gobierno nacional al endurecer los controles de comercialización de los productos químicos, pero los traficantes han encontrado como evadirlos y aún son capaces de camuflarlos.

Lamentablemente llevamos 3 años de política de erradicación y disminución de cultivos ilícitos fracasando, lo que sea que reemplace a la coca debe tener tierra, asistencia técnica, comercialización y precio de compra y eso es lo que el gobierno nacional no les garantiza a los campesinos.

Los campesinos han estado dispuestos a sustituirla por productos como maíz, cacao y café, pero como creer en un gobierno que promete y engaña, la hoja de coca es el sustento de miles de campesinos colombianos en zonas abandonadas donde la pobreza no les deja otra opción.

“El campesino cocalero seguirá alimentando al narcotráfico mientras exista un gobierno corrupto”. La erradicación forzosa desde más de dos décadas, se ha constituido en un componente fundamental de la política de lucha contra el narcotráfico; sin embargo, no garantiza que la erradicación contribuya a revertir definitivamente la tendencia expansiva de los cultivos ilícitos en el país (Manrique, 2004).

Siempre aparece el fenómeno de la resiembra, primero hay que resolver los problemas sociales como la pobreza, desplazamiento forzado, falta de presencia del estado en comunidades vulnerables, zonas afectadas por la violencia, entre otros. La erradicación que se está haciendo con la sustitución tiene que dar resultados. Al igual es una idea difícil de creer, que, porque haya más o menos cultivos va a reducir o aumentar la violencia o consumidores, no existe narcotráfico sin consumidores.

De acuerdo a las estadísticas de la Encuesta Nacional sobre el uso de drogas que realiza anualmente el gobierno de EE. UU. El número de muertes por sobredosis de cocaína en el 2015 fue el más alto desde el 2007, por tal razón la erradicación de cultivos ilícitos es una de las mayores prioridades y exigencias del gobierno estadounidense para acompañar al país en el proceso de paz y en la dotación de fondos por parte del Gobierno de EE. UU.

El consumo estadounidense, o mejor aún, la adicción es una enfermedad y por lo tanto un problema de salud pública. La responsabilidad no es solamente de Colombia, ante la falta de controles por parte del gobierno de EE. UU, el problema es de cuestión de economía si hay demanda habrá oferta, mientras los estadounidenses consuman, así Colombia logre erradicar la coca, ellos la buscaran en otros países. Atacar a la oferta solo lleva a una guerra sin fin en la cual se derrama sangre de campesinos inocentes.

Referencias

Manrique, C. E. (2004). CULTIVOS ILÍCITOS Y ERRADICACIÓN FORZOSA EN COLOMBIA. Cuadernos de Economía.

Crédito foto: Photo by Kai Oberhäuser on Unsplash

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