Actualidad Editorial

LA HISTORIA DE LA MUÑECA QUE TRABAJA

Era aquella rubia de grandes churcos dorados en su cabello y boca rosada mi juguete favorito, una de mis eternas solicitudes al niño Jesús, no sé porque al final pedía lo mismo “una muñeca bebé” pero, a pesar de desfilar por mi cama (Era ahí donde las dejaba para que cuando despertara las encontrara) diferentes nenitas, mi predilecta era ella.

Tal vez por su cara tierna, no sé, lo cierto es que aún recuerdo su nombre “Yogui” pero la mejor vida no fue la que le di jugando de niña sino la del hospital, sí, dije bien, ahora mi mamá juega con ella y con otras mujeres, pues mi muñeca es un bebé que sirve de modelo para enseñarles a las gestantes como dar teta, cambiar un pañal, e incluso sacar un gas.

Si, ella era tan especial que no podía terminar en la basura como todos los juguetes, ahora ya creció y trabaja en un hospital de Ocaña, aunque su rostro aún sigue siendo tierno, ¿Me creerían si les menciono que esta es la hora y no tengo ni idea del porqué mi progenitora escogió a Yogui entre tantas chicuelas?,pero pensándolo bien, tampoco sé desde hace cuánto viene laborando con ella como su compañera.

Les confieso que al principio sentí esos celos normales que les da a cualquier niño cuando alguien toma su juguete preferido a pesar de mis veintitantos años me porte como una pequeñuela e incluso hice una rabieta y le dije a mi mamá: – Es mía, ¡Ay no, me la tienes que devolver!- pero después me di cuenta que ahora mi “Yogui” había crecido y tenía que dejarla ir a seguir su destino.

Escrito por: Daicy Celiani Echeverri Castillo – Comunicadora social, especialista en gestión pública y magister en comunicación e identidad corporativa (c) -Directora revista PrimerNombre.com 

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