Actualidad Editorial

¿LAS PERSONAS ESTÁN MENOS DISPUESTAS A COLABORAR EN ENCUESTAS?

Escrito por: Daicy Celiani Echeverri Castillo – Comunicadora social, especialista en gestión pública y magister en comunicación e identidad corporativa (c) -Directora revista PrimerNombre.com 

Los datos obtenidos de las diversas investigaciones acerca de la no respuesta en las encuestas presenciales revelan un descenso en la cantidad de personas que participan en las mismas, existen varias opciones del porqué de esta situación, desde encontrar la casa de indagación vacía hasta la negativa de los residentes.

La necesidad de realizar estos análisis se basa en la importancia de la información recogida que al no poseerla de forma completa puede disminuir el impacto y trascendencia futura, como el caso de las llamadas padronales que son de las cuáles varias instituciones gubernamentales se alimentan ya sea para estructurar políticas públicas o estrategias de desarrollo social, económico, académico o ambiental.

Al entrar a determinar cada aspecto que suma a la totalidad de las razones de la no respuesta se infiere que es fundamental la actualización de la base de datos para evitar que al asistir a las mismas no se localicen, no atienda nadie o exista un establecimiento de comercio en lugar de la vivienda.

Para evitar consecuencias negativas con la investigación en curso se elabora con anterioridad el tamaño muestral por encima de lo requerido (reservas), para solventar esos hogares donde no se tiene respuesta. Comprender los datos de las viviendas que no se logran contactar es tener claro la estructura que incide en este resultado, por ejemplo, se logran encuestar personas que tienen mayor grado de formación académica.

Una de las posibles estrategias se basa en el supuesto de la saturación de la realización de encuestas en los hogares, por lo tanto, alianzas entre varias instituciones para llevarlas a cabo es una acción que se debe estudiar para su aplicabilidad. Posteriormente, es vital utilizar protocolos por cuestión de seguridad y desconfianza que podrían existir en las familias que se prevén encuestar, debido a que ellos deben entregar información personal y desconocen el modo que se utilizará además de para qué.

Siguiendo con esta línea, los protocolos se componen desde la presentación de una carta personalizada con el nombre del miembro al cuál se dirigirán las preguntas, también la explicación de la misma, con el tratamiento de los datos que ellos proporcionen.

Es claro, que las personas son más susceptibles de responder a una determinada acción demandada por otro, cuando esta tiene algún tipo de significado de valor y razón de ser que al no expresarse originan un desinterés en participar que se denota en los resultados para saber porque no lo hacen.

Como es bien sabido el fenómeno de la desconfianza es generalizado, por los acontecimientos ocurridos en los últimos tiempos donde abrir la puerta a un desconocido puede terminar en un robo, asesinato o violación, la concepción de violencia en los individuos y la creencia de sentirse seguros en casa ocasionan un rechazo de una presencia extraña en su lugar de descanso.

Un escenario positivo se daría si la institución que llevara a cabo la encuesta goza de reconocimiento, buena reputación, es conocida por emplear los resultados respetando la privacidad y con fines de interés general, por lo tanto, un individuo que llega a los hogares con uniforme, identificado es más probable que sea bien recibido, sobre todo si las familias ya tienen un conocimiento previo a través de una carta de explicación sobre la herramienta que se aplicará, las posibles horas de visita y el motivo del desarrollo del cuestionario.

Solventado así las razones que los individuos dan mayoritariamente para rechazar una encuesta.

Un cambio en el fenómeno económico en las familias también implica en la no respuesta a encuestas, bien sea por el alto número de horas de trabajo que se deben emplear que tiene como resultado el encuentro de casas vacías, otro caso sería si de manera prolongada no son habitadas esto es un error de la muestra si se cuenta dentro.

“No nos olvidemos que, a la hora de diseñar un muestreo, es mucho más importante la representatividad que el tamaño muestral aunque parece que estamos más preocupados por el tamaño muestral (y por el error muestral que ello genera) que por el número de visitas que es necesario realizar para seleccionar un determinado entrevistado” (Alderete 1996).

Es fundamental transmitir todos los hechos de relevancia que hayan dado lugar en el trabajo de campo como un aporte a futuras investigaciones con el ánimo de superarlas optimizando mejor las actividades que se efectúan.

Bibliografía

Aldarete, 1996.

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