Actualidad Editorial

LA REALIDAD DEL SALARIO MÍNIMO EN COLOMBIA

Recientemente el gobierno colombiano aumentó el salario mínimo en un 7%, lo cual está por encima del 5.57% del IPC (Índice del Precio al Consumidor) del 2.016 que mide el incremento de precios de los bienes que compramos los colombianos.

Muchos dirían que esta situación favorece al trabajador dado que su salario real ha subido, en otras palabras, un trabajador pudiese comprar más este año de lo que hacía el año pasado. No obstante, ¿Qué tan cierta es esta afirmación?

Para aproximarnos a la realidad, primero debemos revisar en detalle el IPC, que es el indicador que nos permite observar cómo se afectaron los valores según la canasta de productos que consumen los colombianos acorde a sus ingresos, sean éstos altos, medios o bajos.

Cuando nos detenemos a analizar el IPC para las personas de bajos ingresos vemos que es de 5.81%, disminuyendo así el salario real de dicha población, aquella que gana alrededor del mínimo, además si revisamos el IPC de alimentos, el incremento de los mismos fue del 7.22%, en el caso de la panela aumentó un dramático 63.5%, significa que la capacidad de adquirir productos para los colombianos disminuyó notablemente.

Sin embargo, partamos del hecho que aproximadamente la mitad de los colombianos no alcanza a ganarse un salario mínimo, por lo tanto, dicho ingreso está por encima de lo que están dispuestos a pagar los empresarios, por lo que se puede atribuir parte del desempleo a la existencia del salario mínimo el cual ni siquiera garantiza calidad de vida para un colombiano.

Se presume que, de subir más, podría generar más desempleo o por lo menos desmotivar la contratación de más personal.

Así mismo, el análisis no debe centrarse en si el salario mínimo subió lo suficiente, sino cuanto ha aumentado el ingreso real de las personas, porque en un país con tantas riquezas, pero donde la desigualdad reina, a nadie se le debería castigar con el mínimo.

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