Actualidad Editorial

SALIENDO DEL CLOSET: DE LA HOMOFOBIA A LA CRISTIANOFOBIA

La polémica que ha suscitado el referendo de Viviane Morales en contra de la adopción por parte de las personas pertenecientes a la comunidad LGBTI y solteros se ha disparado después que el Senado colombiano lo aprobó, las redes sociales se inundaron de memes y comentarios intolerantes en contra de una posición que pretende mantener el modelo clásico de familia.

La sociedad que reclama tolerancia se ha vuelto intolerante con todos los pensamientos y formas de vida diferente a la que ellos proclaman, y no me refiero a la llamada “homofobia” sino a la “cristianofobia”, dícese de rechazar y burlarse de los principios que rigen una forma de vida basada en lo escrito en La Biblia inspirada por Dios.

Algunas personas no comparten la creencia en Dios, y no es que lo hayan investigado y buscado sino porque quieren imponer sus pensamientos basándose en su propio criterio, las dos premisas son válidas pues cada quién elige su camino para ello existe el libre albedrío.

Sin embargo, hay otros individuos que a pesar que creen en Dios y/o poseen algún tipo de religión no profesan las estipulaciones bíblicas y vuelven a Jesucristo un hippie que sólo profesa amor libre dejando a un lado sus verdaderas enseñanzas sobre el arrepentimiento de pecados, alejamiento y perdón.

Así como hay personas que quieren defender sus tendencias de gusto y condición sexual también es entendible que existan otras que desean mantener el modelo tradicional de familia.

Hablar de derechos humanos resulta confuso para la sociedad porque muchos los mezclan con sus preferencias sexuales, pero es aquí cuando debe ser comprensible que tus derechos terminan cuando inician los de otros.

Un ser humano es independiente en sus órganos y mentalidad no pertenece a otra persona como una propiedad y una extensión de tu brazo o pierna o cualquier parte de tu cuerpo por lo tanto no puedes tomar decisiones por ellos, aún si son niños sobre todo si determinará su vida.

La moral, ética y principios en esta sociedad “evolucionada” se fusionan perdiéndose los límites y generando confrontaciones entre la libertad y el libertinaje incluso si pasan por encima de los derechos de los bebés y niños imponiendo los propios, es aquí cuando se debe tener en cuenta lo que dicta la naturaleza, pero ni a ella respetamos ni seguimos.

Tan fácil que es hablar sin saber para argumentar una posición, con conocimiento de causa puedo decirles que hay más demanda de parejas para adoptar un niño que oferta, incluso hay parejas extranjeras, y miles de solicitudes represadas.

Así que no utilicen la tesis “los niños necesitan ser adoptados”, ellos requieren son ser escuchados y respetados.

Además, no confundan adopción o crianza por familiares biológicos con las familias adoptivas, las condiciones por lógica cambian por ende garantizar un modelo de papá y mamá es lo más básico y natural que se le puede ofrecer a un infante disminuyendo las consecuencias que implican una evolución de lo tradicional que suma otros factores externos.

El bullying, el contexto de desarrollo y crecimiento, son factores claves para tener en cuenta a la hora de tomar una decisión, pero sobre todo las voces de los niños. Es claro que un infante al estar dentro de una unión dictada por la naturaleza puede correr algún riesgo o quizás no, pero esto no significa que lo contrario lo elimina al contrario puede aumentarlos.

El referendo de Viviane Morales y Lucio no es oportunismo político o manipulación como lo quieren hacer ver, es ser fiel a los principios y creencias, es vivir de acuerdo a ellas, eso se llama ser coherente y salir del clóset como cristianos.

Dios en la Biblia lo dejo claro, un ejemplo es, Romanos 1:26-27: “Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aún sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío.”

Por lo tanto, es obvio que su estilo de vida se base en La Biblia y la de otras personas en sus preferencias sexuales. La diferencia es que los últimos piden tolerancia siendo intolerantes con los primeros.

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