Editorial

LA COLOMBIA Y OCAÑA DEL SIGLO 19 EN OJOS DE UN EXTRANJERO

Al  archivo histórico de Ocaña llegaron tres turistas de Inglaterra quienes manifestaron que se encontraban recorriendo la ruta del biólogo e historiador Gerard Noyelle, un viajero del siglo 19.

“Él era un recolector de orquídeas y viajó a Colombia entre 1.898 y 1.908 visitando diversas poblaciones y explorando territorios como La Playa de Belén, Convención, El Carmen y nuestro municipio”, expresó Luis Eduardo Páez García, presidente de la Academia de Historia.

En su libro de memorias publicado en Europa en 1.991, que se conoció a través de los familiares, narra los pormenores de las ciudades por las que paseó en conjunto con sus pobladores.

“Es la óptica de un europeo frente al contexto del país, en algunos casos se nota la visión de superioridad racial sobre todo porque era una época expansionista y colonialista”, declaró Luis Eduardo Páez García.

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En su libro trata a los latinos de Barbaros, sin embargo reconoce que son personas trabajadoras y si tuvieran estudio serian maravillosas, además refleja la situación de los caminos reales, que le parece muy curioso que se llamen así cuando eran unas trochas llenas de barro.

En el recuento se dennota la afinidad con los animales y su humanidad, para él era doloroso ver como los caballos se partían las patas subiendo las cordilleras, y cuando encontraba uno enfermo buscaba un médico para que lo curara.

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Adicionalmente, la lectura es una descripción de todo lo que iba observando, costumbres, vestuarios, formas de construcción, comida, historiografía y botánica colombiana.

“La importancia de la visita es que nos enteramos de la existencia del libro que resulta valioso por su índole investigativa respecto al contexto de la época”, explicó Páez García.

En Ocaña el viajero cuenta que al llegar después de un trayecto largo a lomo de mula desde Barranquilla le dio gracias a Dios porque pudo tener un baño, comida y ropa limpia con gente amable.

“Describe las calles empedradas y las alcantarillas dando la visión de ciudad con un mediano desarrollo donde vivía una clase social elevada quién al llegar lo atendió muy bien, además relata cómo los ancianos hablaban de la bonanza económica por la mercadería”, expuso Páez.

El texto también nos lleva a entender a Ocaña en el siglo 19 y cómo quedó el país después de la posguerra de los mil días.

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“Todos los puertos fueron destruidos, la navegación se desvió, las flotas comerciales fueron habilitadas para la guerra, los barcos estaban llenos de agujeros por los balazos de los cañones y no había una autoridad que atrapará los forajidos que asaltaban en las poblaciones”, reza el libro de memorias.

Según el documento de 290 páginas cuando regresa a Ocaña las grandes haciendas llenas de ganado están destruidas, las reses han muerto y la gente anda con temor por las calles.

Los familiares del viajero determinaron que Ocaña le llego al alma a Gerard Noyelle por sus atenciones y expresaron que les gustó mucho la ciudad porque creyeron que encontrarían un pueblo pequeño, pero se dieron cuenta que poseía un desarrollo social, cultural y económico.

Se espera que en poco tiempo las autoridades nacionales académicas puedan hacer una impresión traducida en español del libro.

Daicy Celiani Echeverri Castillo

Comunicadora social- Especialista en gestión pública

Directora Primernombre.com

 

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