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LA VIDA DESPUÉS DE LA MUERTE DE GROOVESHARK

El reproductor de música gratuito Grooveshark dejó de funcionar, más de 35 millones de usuarios son los afectados, y con ellos una revolución en la industria de la música se apagó. Una idea que nació hace 10 años por el ingenio de tres estudiantes universitarios, Josh Greenberg, San Tarantino CEO de la compañía y el  Colombiano Andrés Barreto.

Sin duda es una gran pérdida para los adictos a la música, porque era una plataforma que constantemente se encontraba innovando, era reconocida y valorada por los usuarios como un sitio web de alta calidad musical, sonora, de fácil navegación y servicios de emisión gratuitos; llevándola a liderar la revolución de la industria, dejándola como objetivo principal de las discográficas del mundo, las cuáles después de reclamar por algún tiempo hoy alcanzaron su victoria al exigir el cierre definitivo y sin regreso de Grooveshark.

No obstante Grooveshark en su despedida nos deja un mensaje de disculpas por haber perdido su lucha y nos recomienda otros servicios que son producto de su revolución de liberar la música al mundo gracias al internet.

Después de una rápida inspección encontramos que estos sitios solicitan un pago mensual, con unos días de prueba gratis para que quedes enganchado y adquieras la cuenta premium.

En la búsqueda encontramos a Deezer quien parece es la más cercana al acometido de Grooveshark porque permite a los usuarios tener derecho a acceder a toda la música sin pagar ni un peso y mantenerse en la legalidad, a través de un esquema de discriminación de precios llevando a que solo paguen aquellos quienes deseen servicios adicionales.

Así que aunque las discográficas lograron impedir el acceso de la música a millones de habitantes en el mundo aún queda algo de esperanza, de todas formas esto establece un precedente negativo para la música, las leyes de derechos de autor, son exageradas y no me refiero solamente a poder escucharla sino también hacer adaptaciones.

Tomemos como ejemplo, la canción “Let’s Get It On” tiene 40 años de existencia y aún sigue cobrando regalías y mantiene limitada la creatividad de nuevas versiones, debe existir un tiempo límite razonable. Un tribunal le exigió a los cantantes Pharrell Williams y Robin Thicke la suma de US$ 7.300 millones de dólares, cuando en realidad entre los dos ganaron 5 millones de dólares, además ordenó que se retirarán  las ventas de la canción, que ni siquiera es la misma, porque hubo arreglos en su musicalización. En estos momentos los que cobran son los hijos, porque Marvin Gaye murió hace un tiempo.

A pesar del avance de la ciencia y la tecnología, aún estamos en un mundo arcaico que se niega a evolucionar y como reza el principio, lo que no se transforma tiende pronto a desaparecer.

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