Editorial

LA VERDADERA DISCAPACIDAD ESTÁ EN EL CEREBRO

nickA través de la historia y desde muchos siglos antes de Cristo, el hombre conoció la discriminación hacia las personas discapacitadas. Vemos por ejemplo como en Roma, habitaba la costumbre de arrojar a los niños con alguna deformidad desde la cima de la roca Tarbeya; también en la Alemania Nazi, Adolf Hitler, emitió la orden que autorizaba la eliminación física de personas epilépticas, débiles mentales, personas con discapacidades, niños recién nacidos con defectos físicos y otros. Y, desde luego, este tipo de prácticas de antaño estaban lejos de ser un acto compasivo, humanitario y piadoso.

La discriminación quebranta el derecho a la dignidad humana y pretende que se viva en una existencia limitada que sacrifica y coloca a un lado las personas en condiciones diferentes a las nuestras, se degrada moral y espiritualmente al ser humano y a quienes le rodean.

 

Por otra parte; la no discriminación está relacionada directamente con el derecho a la vida, pero cuando está se ve afectada por condiciones de intolerancia y se somete a ella, los hombres conllevan por voluntad propia a dolorosas situaciones a sabiendas que lo único que los diferencia es un aspecto físico que nada tiene que ver con la estética pues a simple vista, estos individuos representan el valor del hombre por superar adversidades, y la oportunidad de crecer intelectual, social y espiritualmente.

niPor ello, el fundamento ultimo del derecho a la vida no es otro que la dignidad humana y si de religión hablamos, la premisa “ámense los unos a los otros” se ve pisoteada entonces ¿De qué sirve la iglesia que se comporta como un nuevo régimen nazi? Es una contradicción en sí.

Dignidad y libertad reconocidas, por otra parte, en el preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, y en las Constituciones de los Estados Miembros de las Naciones Unidas. Dentro de este contexto, la discriminación no respeta la libre voluntad y la dignidad de los discapacitados en su elección ya sea de ser predicadores o lo que ellos deseen ser o hacer.

La verdadera discapacidad es mental y la limitación que cada uno conciba y se trace, muchos de los mejores predicadores han pasado por alguna dificultad física, pero con Dios en su corazón y su rica vida espiritual han salido adelante y es a través de ellos dónde se muestra el amor de Dios y su igualdad y así como el no discrimina para dar dones nosotros menos debemos hacerlo y si ellos están en el pulpito es porque se lo han ganado con verdad y experiencia de superación de adversidades y por ende, aprendizaje. {jcomments on}

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