Economía Crítica

DE PROFESORES RETRÓGRADOS Y ESTUDIANTES LAMBONES

Cuando el individuo desconoce el derecho al consenso y a la construcción argumentativa, el espíritu autoritario emerge de las entrañas. Caso singular presentado recientemente, y de manera paradójica, en el edificio de humanidades de la Universidad Industrial de Santander. Hemos visto cómo el esquema de la sociedad de control ha establecido mecanismos de funcionamiento, desde el modelo industrial de organización, que restringen el libre desenvolvimiento de las personas en la sociedad moderna: hasta tal punto de pedir cuentas por ocupar espacios físicos en una Universidad (véase columnas anteriores). Más preocupante debe ser esta manera de proceder cuando la latencia sintomática es creciente en el lugar donde debe primar la construcción académica.

Mientras daba una clase en un aula del edificio de Humanas, el sonido estruendoso de una silla que protegía la puerta para acallar en lo posible el bullicio externo estremeció el lugar. Estaba allí, una visitante que de manera poco cortés interrumpió la actividad. Iba acompañada por un estudiante indistinto para mí, pero del que pensé “debe ser de los primeros niveles”, notoriedad por su impaciencia y nerviosismo. Lo inquietante de la llegada fue la manera de increpar a los estudiantes presentes en el aula, a quienes juzgó de primera mano como “LAMBONES”.

Posteriormente explicó las razones de su interrupción  y exigió una finalización de la clase en curso. Una vez finalizada su intromisión al aula, un silencio repentino llenó los espacios vacíos. Al momento aclaré a la profesora que por el hecho de la presencia de los estudiantes en el aula, no merecían el calificativo de Lambones. Aquella palabra, según mi interpretación, es utilizada en el medio cotidiano como un acto de adulación al profesor para alguna dádiva posterior.

Al escuchar mi aclaración, la profesora arremetió contra mí y lanzó de forma verbal dos injurias. Agravió mi personalidad con calificativos de HIPÓCRITA con la causa de los profesores de planta y además RETROGRADA por estar siguiendo, según ella, un fantasmagórico precepto al que denominó AUTONOMÍA UNIVERSITARIA, ficción jurídica de la cual se valen estas organizaciones educativas.

Yo le aclaré, de manera calmada, que la realización de la clase se debía al pacto libre y anticipado que hicimos los estudiantes y Yo, dentro del conocimiento sobre los acontecimientos ocurridos; pacto de razonamiento autónomo e individual, de sujetos que tienen capacidad de generar reuniones de discusión alrededor de un tema específico, siendo que el razonamiento autónomo es propio de hombres y mujeres y no es propiedad de organizaciones hipostasiadas.

Sus respuestas se sujetaron a un levantamiento de voz y anulación calificativa del otro, argumentum ad hominem del que tanto se aquejó Rafael Guitierrez Girardot en su momento y que parece aún ronda por los claustros universitarios.

¿Qué pensar de una Humanista en aquellos cabales? ¿Qué pensar de un individuo que ante el llamado al diálogo su respuesta son los calificativos imprudentes y las fantasías metafísicas? Los espíritus autoritarios se fundamentan en el aniquilamiento del diálogo, debemos recordar, pues lo que esperan es que su voluntad se cumpla evadiendo el consenso, sin importar la opinión del otro,  quién de inmediato es detectado como amenaza.

Me pregunto: ¿No será más retrógrado una artimaña que anula el diálogo al levantar la voz? ¿No será más retrógrado anular una clase que había sido pactado por individuos libres? Y prefiero resguardarme los juicios en contra de la hipocresía que se supone es mi actitud frente a ella.

Quizá esas artimañas, profesora Ivonne Suárez, provengan de una generación estudiantil de antaño. Pero al día de hoy, las luchas que gustan en los círculos académicos son por medio del diálogo y la argumentación. Esto se hace especial cuando habitamos en un claustro que se supone debe estar dispuesto al diálogo abierto y concienzudo.

Un claustro que promueve un espíritu democrático y crítico y no retrógrado y autoritario. Espero, profesora, que el monaguillo que lleva a su lado aprenda muy bien la lección de hipóstasis con la que interpreta al mundo. En lo que a mí respecta, a los estudiantes con los que comparto el aula les promuevo un espacio donde la Lambonería no tiene cabida, y sobre ella el espíritu crítico y analítico del que adolecen nuestras presentes generaciones se cimiente como arma, eso sí por medio del uso de la palabra.

1 La Interrupción del día martes por la tarde se sostenía en la manifestación en contra de la reforma tributaria que está impulsando el gobierno del presidente Santos. Reforma que, aclaro, hace tanto daño a la clase media y baja por medio de la tributación regresiva y reduciendo la tributación a las grandes compañías.

WILFRED ALONSO ROMERO ARCINIEGAS. Economista, (UIS) Magister  en Historia, (UIS)

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