Economía Crítica

¿QUÉ SIGNIFICA LA MASACRE DE SANTA ROSA DE OSOS? O LA CULTURA DEL APARENTE INOCENTE

RONALD DUARTE, Magíster en Filosofía y Economista de la Universidad Industrial de Santander

¿Qué significa la masacre en Santa Rosa de Osos? Una respuesta posible es la científica: 10 campesinos muertos; otra podría ser la respuesta jurídica: la desmovilización de los paramilitares no fue efectiva; la política podría ser que el gobierno colombiano es incapaz de garantizar los derechos que fundamentan su existencia; la económica que las masacres, por lo general, afectan a la población más pobre; etc.  Pero, todas estas repuestas no dejan de ser tecnicismos que, aunque necesarios en un reducido sentido, no van a la esencia del fenómeno y por lo tanto no son suficientes.

¿Qué significa, en términos filosóficos, la masacre de Santa Rosa de Osos: una pérdida completa de la valía de la vida, una reducción del significado de la vida para los colombianos? Pero, ¿Cual es la consecuencia de esta ausencia de análisis de la masacre por parte del país entero? Entendiendo análisis como la capacidad de dar cuenta de los hechos; desafortunadamente, una indirecta complicidad con los hechos mismos.

La afirmación anterior es posible amparada en dos hechos, el primero de ellos, que la causa de la masacre, en voz de las autoridades y sus “investigaciones”, sea, “al parecer”  una retaliación por la captura de un jefe criminal o una advertencia para el propietario de plantación de tomate donde trabajaban los campesinos por no pagar la extorsión de grupo paramilitar. Tan desafortunada explicación, desafortunada por su  superficialidad, ratifica el éxito de los asesinos pues se transforma el hecho en el mensaje publicitario que ellos querían transmitir: “tenemos la capacidad de matar si no se cumplen las exigencias”.

El segundo de los hechos es que, aparentemente en busca de justicia, pero que termina en complicidad del gobierno para con los asesinos, se propone una recompensa que llega a ser de 150 millones de pesos para quien suministre información que dé con el paradero de los responsables. Un soborno que busca castigar una extorsión. Quien suministre información buscando renta no puede ser más culpable que quien acciona el  gatillo: ambos están guiados por los mismos intereses: los monetarios.

Que la muerte de 10 personas no sea razón suficiente para delatar a los responsables y se requiera de un incentivo monetario, demuestra que la vida de esos campesinos ha sido valorada por las autoridades y por los colombianos, en general, monetariamente.

¿Qué significa entonces la masacre de Santa Rosa de Osos? Que, aunque los responsables materiales de la masacre sean sus perpetradores, los responsables morales somos todos los colombianos en capacidad de tomar decisiones políticas.  Esto porque, en Colombia se ha construido con el tiempo una cultura que pareciera ser posible únicamente en conflictos tan largos y crueles como el nuestro: la cultura del aparente inocente, ¿quién es el aparente inocente?: el que no se hace responsable, el que se cree ajeno al conflicto, el que busca no vincularse, callar para que el conflicto no le toque.

Esta cultura del aparente inocente enclavada en una ética del conflicto, se sustenta en la consideración que la única vida valiosa es la propia. En el más puro egoísmo vital el hecho de salvar la propia vida de los vejámenes de la guerra, nos conduce a asumir una posición arribista con el otro que termina por, a través del silencio y la indiferencia, legitimar la acción del masacrador.

Es ahí donde la vida pierde su valía como condición humana para convertirse en una mera propiedad individual. “El masacrador puede matar a quien quiera siempre y cuando no sea yo”. El triunfo de un colombiano promedio en la guerra es que su nombre no aparezca en una lista de masacrados o desaparecidos.

PD. No fue posible encontrar los nombres de las víctimas

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