Economía Crítica

Más jabalinas, menos balas

Sandra Liliana Oróstegui Durán, Economista, Mg Sociedades contemporáneas, Mg Filosofía

En Colombia existen actualmente 16 ministerios que tienen por fin, ayudar al presidente en los objetivos que se ha propuesto en materia de desarrollo y bienestar de los colombianos. El modo como se pretende lograrlo es a través de la formulación y adopción de políticas públicas que consigan tales objetivos. Es por ello, que luego de terminados los juegos olímpicos se ha visto la necesidad de crear el Ministerio del Deporte en Colombia, el cual se encargaría de promover y estimular el espíritu deportivo. Una de las ventajas que se observarían de tal propuesta sería el incremento de inversión para los deportistas. Sin embargo, la pregunta que surge es ¿la creación del Ministerio del Deporte garantizaría el incremento de la competencia deportiva y, con ello, de los logros deportivos internacionales por parte de los deportistas colombianos?

La pregunta aparece por obvias razones. Si bien es cierto que un ministerio garantiza una adjudicación de recursos mucho mayor de lo que se le puede dar a una entidad que se encuentre adscrita a un ministerio –como sucede ahora mismo con Coldeportes-, esto no quiere decir que la inversión de los recursos esté garantizada, pues me pregunto ¿cómo es que teniendo Ministerio de salud, el cual gasta 32 billones de pesos en inversión al año no pueda garantizar siquiera el advil a los colombianos? ¿Cómo es que habiendo Ministerio de trabajo el desempleo en Colombia, según cifras oficiales, sea del 10% a junio de 2012 y la del subempleo de 33%? Es decir, en Colombia hay 2.34 millones de personas desempleadas y otro poco más en condición de subempleo.

Otro tanto podemos observar con ministerios como el del Medio Ambiente creado para proteger la biodiversidad, fauna y flora de nuestro país y garantizar el desarrollo sostenible. Sin embargo, durante la pasada administración se otorgaron 9.000 títulos de exploración y explotación minera sin respetar páramos, resguardos indígenas, parques nacionales o territorios colectivos afrodescendientes. Por supuesto, podríamos seguir enumerando lo que sucede con el Ministerio de Educación, de Vivienda, de Hacienda, etc. Algunos podrían pensar que el único que funciona es el de Defensa. No obstante, luego de invertidos 21 billones de pesos el año pasado en guerra, los indígenas del Cauca siguen denunciando los vejámenes que se siguen cometiendo contra ellos. Sin duda, esto prueba claramente la ausencia de una política eficiente en lo que se refiere al conflicto interno del país.

Por todo lo anterior, me pregunto, ¿para qué sirve un ministerio? Y lo que sale a relucir de lo dicho hasta aquí es que un ministerio justifica la distribución de unos recursos que luego serán absorbidos por el camino de la burocracia que los caracteriza. Según lo que se puede observar es que llegaba más dinero de los impuestos a la corona española en el XVI, luego de pasar por tantas manos entre el Nuevo Mundo y la vieja España, de lo que llega del ejecutivo a las entidades encargadas de efectuar los programas y políticas.

De esta manera, y volviendo a la pregunta inicial, pareciera que la propuesta de Roy Barreras por crear un Ministerio del Deporte, surgió al darse cuenta que faltaba algo por burocratizar, algo para sacar dinero justificadamente. Tal vez por eso la medallista olímpica Maria Isabel Urrutia dijo a Vanguardia Liberal: “Aquí lo que se necesita es invertir en el deportista. La plata está ahí: cuatro puntos de los recursos de la telefonía celular son destinados para el deporte colombiano. Crear un ministerio es invertir menos en los deportistas. Aquí sí hay recursos. Lo que pasa es que se los roban”.

Entonces, a partir de todo esto, pienso que lo realmente necesario es que el espíritu deportivo del honor, la tenacidad, la honestidad inunde el espíritu colombiano. Más que un Ministerio del Deporte lo que se necesita es la influencia de los deportistas en el territorio nacional de modo que en lugar de balas haya jabalinas; en lugar de luchas de poder, lucha libre; en lugar de bombardeos, tiros… de esquina. Que no se burocratice al deporte, que se “deportivice” al país. {jcomments on}

Leave a Comment