Editorial

Trabajo por dinero

Te miro,  te observo y aprecio cada uno de tus detalles y en aquellos momentos en que mi mente se nubla volteo mi rostro para verte y llenarme de inspiración la cual me permita poder continuar en mi tediosa tarea. Cuanta pasión, cuanta locura derrocha tu esplendor. Cual majestuosa y sublime obra de arte eres tú. Me voy, se hace tarde, pero mañana tendremos nuestro encuentro matutino.

Me dirijo hacia mi apartamento  donde mi otra musa me espera colgada encima de mi cama, sin embargo en mi trayecto debo soportar el delirio de un mundo abarrotado de instrumentos de alienación del cual yo soy participe. Unos labios provocativos con un cuerpo voluptuoso desvían miles de miradas incitándolas a ser parte de la absurda sociedad de consumo.

Pero que derecho tengo yo para hablar de ello, si soy yo quien buscar manipular a las masas para que elijan a mi cliente. No importa si solo creo fantasías e ilusiones en las personas, las lleno de esperanza diciéndoles que tan anhelado producto ya esta a su disposición. Cuando solo satisfago las necesidades de mis clientes y soy yo quien recibe un pago a costa de desilusiones y engaño que soportan las personas ingenuas de la realidad que los rodea.

Por fin he llegado a mi morada, abro el refrigerador y como presa de mi engaño saco una bebida helada cuya marca intoxica mi cuerpo pero su sabor sacia mis instintos. Llego a mi alcoba me recuesto contemplando mi otra gran musa quien me libera de culpa arrullando mis ojos con sus trazos hasta alcanzar mi descanso.

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