Economía Crítica

marx

RONALD DUARTE, Magíster en Filosofía y Economista de la Universidad Industrial de Santander

La consecuencia más importante del neoliberalismo es la eliminación completa del sentido vital. La reducción general de los motivos vitales a uno solo: la productividad. Ese es el problema verdadero. Las demás consecuencias que son tratadas por terquísimos economistas no son sino consecuencias aparentes, meras obras teatrales finamente montadas para un auditorio que paga caro la boleta. La crisis pareció ser la última función, pero ya Marx nos aseguró que la crisis es inherente al sistema; que la crisis es, de hecho, el impulso vital del capitalismo.

La pobreza es otra de las aparentes consecuencias en las que los sabios del mendrugo se rasgan las gargantas en pomposos seminarios: premios Nobel, lucha contra la pobreza, metas del mileno, sendos trabajos inútiles que pretenden medirla. Econometristas convencidos que la pueden encontrar la medida de la desigualdad. La respuesta es la misma: la pobreza es un fenómeno necesario a la riqueza. “aquellos que visten el mundo, visten ellos mismos en harapos” bien lo decía Smith. Es imposible erradicar la pobreza sin erradicar la riqueza y esta última no hace parte de las agendas de ayuda humanitaria a los países “en vías de desarrollo”.  La terrible injusticia distributiva tampoco es una consecuencia importante del neoliberalismo; es su razón principal en la medida en que la solidaridad no es la base del sistema sino, sin perder la vieja máxima clásica, el neoliberalismo se basa en el individualismo metodológico. El pleno empleo, incluso en Keynes, no es más que un método lógico falaz en donde la explotación del trabajo es la causa final y no la distribución equitativa del ingreso. El plus-valor jamás será equitativo.

Así las cosas, los problemas fundamentales de la economía son verdaderamente inventos teóricos que persiguen mantener la lógica de la estructura que defienden: la monetaria. La verdadera consecuencia del neoliberalismo como la última rama conocida del liberalismo,  radica en una deshumanización de los humano y en una transformación en herramientas productivas a aquello que discurre desde el nacimiento hasta la muerte. La educación es una actividad que únicamente tiene sentido monetariamente como ya se ha dicho en esta publicación, pero también la justicia está significada monetariamente, también la paternidad está motivada o no monetariamente, también el matrimonio, también la amistad, también la religión, también todo lo que otrora le otorgara sentido a la existencia ha sido reducido a la productividad. Y cuál es la consecuencia de esa ausencia de sentido vital. La pérdida completa del valor a la vida.

Un remplazo del valor de uso de la vida por un valor en cambio de la misma. Un tránsito del valor a la valía vital. Un cambio de las propiedades intrínsecas de la vida que la hacen merecer ser vivida a unas propiedades mercantiles. La vida se nos convirtió en una acción de mercachifles. Es ahí, justo es esa pérdida de los motivos vitales donde la música fracasa, donde el cine fracasa, donde la literatura fracasa, donde la arquitectura fracasa, donde el hombre fracasa Y la única posibilidad de retornar la voluntad del vivir a su verdadero “propietario” el hombre, radica en garantizar un fracaso productivo de la actividad vital. {jcomments on}

 

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