Invitados especiales

LECTURA A LA CIBERVIDA

Camilo Castro Rodríguez, economista Universidad Industrial de Santander

El desarrollo tecnológico nos hace extensos en materia; convierte la masa en una serie repetible y reproducible del ¨Inspector Gadget¨. Pone la I.A. en el epicentro de la vida: ¨carros, inteligentes¨, ¨electrodomésticos inteligentes¨, ¨máquinas industriales inteligentes¨, etc., y sistemas educativos que funcionen para hacer moldeable el dominio del mundo pero no el del entendimiento. La inteligencia y el entendimiento humano tienen como tarea ¨la asignación de tareas¨ a objetos externos al cuerpo. Todo un aparato de vida –el humano- destinado al desarrollo de controladores, decodificadores, buscadores y ¨modificadores¨.

El mercado ha dejado en la mesa su criterio. Y la ley, que abre las puertas al comercio, cierra el flujo de mercancía cuando el peligro amenaza el poder. A cambio estimula la circulación de armas de destrucción masiva, que van y vienen en botella, plástico, lata y en políticas de seguridad social que maximizan el daño colateral como una dosis 100/93. Cada producto y sistema que el poder desarrolla e implementa –que es diferente a vender- es cada vez menos inteligible para la masa, y ciertamente tal propiedad lo hace más inteligente.

Los ataques para dispersar la resistencia, la rebelión y la revolución no envían tropas de verde –solo en situaciones críticas-, sino cuellos blancos y elefantes, otras especies que no sufren los efectos del cambio climático, fácilmente adaptables, porque tienen a su servicio máquinas que por ellos hacen todo: ser-vil-es humanos cada vez más extensos, por no decir competitivos.

El entendimiento y la inteligencia humana es la principal afectada por una enfermedad contemporánea: hacerlo todo, dominarlo todo, no cuestionar, no entender nada. Así, se penetra la vida, el individuo es convertido en sujeto, alineado para convertirlo en un ejemplar que es producido en serie. Después de cierto proceso de formación académico y laboral, aparece como una fuerza productiva apta, eficiente, competitiva, productiva, eficaz, transformadora y dominadora, con ¨valores¨, pero en cuanto a su entendimiento e inteligencia, el diagnóstico es reservado.

Se aligera su equipo, y con tanta cosa se convierte en un ser tan torpe como el Inspector. Como se hace indigerible para el pensamiento el comportamiento de los mercados, el sistema de salud, la crisis en Grecia, etc., -que aun sin entenderlo, son una extensión que nos une-, toma el carácter de relevante el uso de los dispositivos (celular, tarjeta de crédito, el dinero, internet, correa, etc.) de bolsillo, y se reserva al cerebro, la tarea única de operar. Una serie animada de millones de individuos destinados a estar sentados por horas, después de haber aprendido a oprimir botones, y de adiestrar su brazo para el rápido desplazamiento del cursor. Después de todo, sí que somos una obra maestra.{jcomments on}

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