Economía Aplicada

Reivindicación de la racionalidad

Daniel Felipe Parra Carreño, Economista UIS

Cada vez que se menciona la palabra racionalidad los críticos de la economía ortodoxa se indisponen. Tal parece que el uso de ciertas palabras provocan fastidio en ellos y otras hasta ira, tales como: ecuación o probabilidad, mejor no digo otras porque dejan de leer mi columna y les daño el día. No les reprocho puesto que a mí me pasa algo similar con el término ecuación diferencial, en mi caso sucede debido a que siempre me fue difícil resolverlas prolijamente (quizá con ellos pase algo similar). No obstante se han preguntado ¿qué es la racionalidad? Abordaremos este concepto en el presente artículo

La teoría neoclásica ha basado su estudio bajo la premisa que los seres humanos somos “homoeconomicus”. Este agente representativo es alguien capaz de hacer cálculos matemáticos complejos instantáneamente, pudiendo maximizar todas y cada una de las decisiones; alguien que al llegar a un supermercado elige, entre todos los productos que se encuentran, la combinación que maximiza su utilidad final. Este individuo imaginario parece más un computador de última generación o un RoboCop. Sin embargo, si se piensa en gente de carne y hueso, es claro que ninguno posee esa capacidad –o por lo menos un 99,99% de los mortales no–. Aunque, tampoco se puede aseverar que los seres humanos seamos por tanto irracionales.

A manera de ejemplo: el “homoeconomicus” al ir de compras al supermercado haría los cálculos respectivos para tomar la decisión correcta sobre los productos para su canasta que maximizarían su utilidad final, tomando en consideración todos y cada uno de los productos que hay en el momento en el supermercado. A pesar de ser conscientes que la manera correcta para elegir la cesta óptima es la anteriormente enunciada, el hombre racional considera que realizar esos cálculos con su limitada capacidad sería más costoso que los beneficios que podría acarrear, por lo tanto realizará sus compras con comparaciones mucho más simples.

Ahora bien, para entender qué es la racionalidad se puede seguir a Allais. Según este autor, un hombre puede ser considerado racional si: a) tiene unos fines coherentes con ellos mismos y b) si emplea los medios apropiados para conseguir dichos fines. Por consiguiente, la racionalidad depende de los fines propios, los cuales son como los gustos: específicos de cada individuo e irreprochables. En ese sentido no es asunto de los teóricos en economía definir qué debería gustarle a la gente sino decir: si alguien cree tal cosa sería incoherente hacer tal otra.

En este sentido, la teoría de la opción racional enseña a las personas cómo elegir y actuar en fin de lograr sus metas de la mejor manera posible, es decir, es una teoría ante todo normativa o prescriptiva, y sólo a veces ofrece un poco sobre la explicación de la conducta humana, aunque no siempre. Es en este punto donde se presenta el principal error de los críticos pues afirman que los modelos teóricos no explican la realidad. Empero en casi ningún caso eso es lo que se pretende, si así fuera la teoría económica sería la panacea y sobrarían la sociología, antropología, psicología, etc., pues siempre se podría predecir cómo se comportaría la gente en las diversas situaciones de la vida social

Gracias al surgimiento de la economía experimental se ha podido demostrar que a lo largo de la historia la selección de opciones responde más a la lógica de la experiencia. Un ejemplo claro de esto fue el experimento realizado por Battalio, Kagel y Kogout, donde se utilizaron unas ratas de laboratorio y se les ponía a escoger entre 2 líquidos: uno de buen sabor y el otro poco agradable. Sin embargo les variaban las cantidades de cada uno y ellas debían oprimir unas palancas para tomar el que preferían. Luego de un tiempo realizando esto las ratas fueron aprendiendo qué palanca accionar para tomar cierto tipo de líquido. Este experimento muestra claramente que no es necesario realizar cálculos conscientes par tomar decisiones racionales, sólo basta con la experiencia para aprender a tomar las decisiones correctas sopesando los costos y beneficios.

Esta inconsistencia entre lo planteado teóricamente y lo que sucede en la realidad, no se da a causa de falta de racionalidad de los individuos sino de los supuestos estrictos de los modelos. Los modelos económicos son realizados mediante el uso de la razón, sin embargo la mayoría de las decisiones de la vida cotidiana son tomadas con la intuición. Esto ha sido demostrado entre otros por Daniel Kahneman, donde se encuentra que es más racional no acudir para todas las decisiones al uso de la razón, pues esto conlleva a un esfuerzo desmesurado de las capacidades biológicas de los individuos. Por ejemplo, un músico que está montando una nueva obra sólo necesitará el uso de la razón las primeras veces que la ejecuta para comprender exactamente como suena, una vez ya la domine la intuición se encargará de ejecutar la obra sin acudir al recurso escaso de la razón.

Entender el concepto de la racionalidad es de vital importancia para el estudio económico de las relaciones sociales. Basados en estos avances en la actualidad ha tomado fuerza una línea de estudio económico que utiliza experimentos de laboratorio con ambientes controlados, para verificar si los individuos se comportan como lo dice la teoría. Como ya se mencionó, la diferencia radica en que las teorías están realizadas bajo el uso premeditado de la razón, sin embargo, la actividad humana es difusa y dominada por acciones inconscientes e involuntarias.

Vernon Smith considera este punto como algo esencial para la ciencia económica, dado que este tipo de procesos no observables pueden explicar los fenómenos sociales, por ende, si se excluyen de las investigaciones no habrá mayor esperanza de entender los resultados dentro y fuera del laboratorio económico. Por ende, si en algunos contextos los sujetos optan por escoger las opciones que les generan unos pagos más bajos no se debe tildar, per se, como irracionales, por el contrario en ese caso el experimentalista debería preguntarse: ¿por qué tomó esa decisión el individuo?

Finalmente, no considero que podamos reducir la realidad a números. En palabras de Allais: las matemáticas son sólo un medio de transformación que sirven para discutir las premisas y los resultados. Sin embargo, esto no implica que se deba desdeñar la formalización de los modelos dado que son herramientas importantes para la interpretación de la realidad, este aspecto ha sido tenido en cuenta por la economía experimental llevando a un nuevo puerto a la ciencia económica en la actualidad.{jcomments on}

Leave a Comment