Editorial

LA INDIGNACIÓN ESTA DE MODA

 

Colombia quiere hablar de desarrollo, de solidaridad, nos hinchamos en pecho diciendo que somos el país más feliz del mundo, pero parece que son palabras al aire para muchos. El miedo, la cobardía o la indiferencia llevan a que sucedan actos atroces por el individuo y queden impunes.

 

Hoy me levantaron a gritos, no fue ni mi esposa ni mi hija. Fue todo un barrio peleando por defender los derechos de una mujer. Hace unos días uno de los miembros de una familia agredió física y moralmente a una abuelita, en esa ocasión los familiares no pudieron hacer nada más que llorar y esperar que algo pasara, tal fue el estruendo que el barrio entero se asusto, porque las paredes tronaban, parecía como si los muebles volaran por toda la casa, y los gritos eran una constante en esa casa, los niños salieron corriendo y se amontonaban en la acera llorando y entre ellos una niña gritando “le están pegando a mi abuelita”. Por fin un vecino se llama a la policía, llega cuando la faena ya ha terminado, mira la situación y coge al actor de la pelea y lo lleva de paseo unas cuadras y lo sueltan después. Hoy ese mismo hombre volvió, pero el barrio amaneció indignado, al parecer alguien llamo a la policía antes de alguna calamidad y hasta amenazaron al señor de golpearlo si se atrevía a tocar nuevamente a la mujer.

La violencia intrafamiliar ha tomado muchas víctimas en el conflicto social interno de la nación, sin embargo puede haber una luz de esperanza, las personas están despertando de un letargo de voces calladas,  y “la indignación” se ha puesto de moda en estos días, como por ejemplo protestas en varios países por tener una educación gratuita y de calidad, esperamos que esta característica en las personas no sea por tiempo limitado sino que la mentalidad se mantenga, pero para que ello sea posible es necesario también una garantía de seguridad en donde el poder judicial y la fuerza pública ayuden a apoyar a las víctimas en ese momento de angustia y cuando algo se puede hacer para evitar más “abusos” y no actúen cuando sea demasiado tarde y la problemática ponga solo un número más en la estadística de violencia intrafamiliar.{jcomments on}

 

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