Editorial

COMO RATAS DE LABORATORIO: “LA OTRA VISIÓN DEL PÉRIODICO”

 

Eran las dos de la mañana y mi preocupación se centraba en cuáles eran los film con los que comenzaría la proyección del cineclub “RATAS DE LABORATORIO” del periódico alternativo “La Otra Visión”, proyecto que después de dos meses de tratar de convencer al director tomo forma y se hizo verbo, pero mi intranquilidad no se asociaba con su organización, sino en conseguir despertar sentimientos de angustia, critica, rechazo pero sobre todo de discusión en el foro que se llevará a cabo inmediatamente después de terminada la película, porque lo más importante es encontrarle significado a las acciones que se realizan.

 

La realidad humana en la guerra, es el dolor y el sin sentido que surge en el aire con el olor de los muertos caídos, estas son verdades imposibles de ignorar, aunque a través de las épocas se ha observado la indiferencia de la sociedad en torno a ellas, y la masificación de una ideología que genera repercusiones y contradicciones, es aquí donde los más osados y preocupados en un intento de superar su hastío y repugnancia intentan sensibilizar, o solamente desahogar su mal sabor que no están dispuestos a tragar entero y quedar cayados.

¿Pero cuál es la mejor manera de representar su crítica? Algunos optan por la literatura, otros por la fotografía o la pintura, en fin, pero en definitiva el arte en sí es la liberación del alma, del corazón, del inconsciente,  y el cine es el más completo en práctica por su expresividad viva, por eso es el escogido por grandes personajes, genios de varios campos del arte y del conocimiento que se fusionan para protestar contra un sistema, una ideología o un suceso, y como resultado de esta experiencia surgieron las películas: El Nacimiento de una Nación de David Wark Griffith y El Acorazado Potemkin de Sergei Mijailovich Eisenstein.

La Guerra de Secesión y los años de posguerra que vivió el pueblo americano fue un acontecimiento crudo del cuál muy pocos podrían dar una opinión certera, el desconocimiento es el principal enemigo de la crítica constructiva es por esta razón que el “El Nacimiento de una Nación” es un ventana en el tiempo que se abre para culturizarnos, aparte también nos permite observar la otra perspectiva de la historia acompañada de un ritmo enérgico y manifiesto que denota movimiento, actividad, dinamismo, ideal para lograr sacar conclusiones más realistas.

Al comienzo del rodaje, las escenas de la batalla  que culminaban con los asesinatos, nos dejan la sensación de preguntarnos porque la solución  encontrada  para colocarnos “de acuerdo” la mayoría de veces los seres humanos es contar sólo con los deseos de la parte ganadora del enfrentamiento, es que es muy complicado mediar? Acaso tenemos la necesidad de pagar con muertos más que con palabras inteligentemente pensadas y conciliadoras? La misma sociedad en vez de alzarse en armas porque no hacerlo con la voz: El lenguaje.

¿En las personas predomina la fuerza y el espíritu de sobrevivencia, igual que los animales? Capta mi atención la escena en la que dos perros están en perfecta armonía durmiendo uno al lado del otro, pero lo curioso no es ello sino la representación y lo que significa sus colores pues uno era negro con algunas manchas blancas y el otro blanco con pequeñas manchas negras, es aquí donde me pregunto: ¿porque tanta restricción y diferenciación por el color si somos tan iguales como esos perros de la misma raza que pueden vivir en paz?

El film proporciona comentarios de discusión, acerca de determinar si en algunos momentos se inclinaba hacia el racismo el autor, convenciéndonos que la frustración y el resentimiento de los negros hacen que no sepan manejar el poder otorgado, pero si miramos este argumento de forma lógica lo que encontramos en los hechos fue la desigualdad del poder en la historia, y la importancia de mantener un equilibrio y un control por parte del estado, Griffith  se volcaba hacia las ideas sureñas y estaba de acuerdo con las del grupo Ku-Klux-Klan mostrándolos así como los salvadores de la batalla de la libertad. Si analizamos el triunfo al final no es el de la ley del más fuerte la que predomina sino la justicia, porque los KKK no buscaron matar a las personas de color sino desarmar la guerra como se observa al final del largometraje en donde las escopetas quedan en el suelo.

La revolución de las ideas y de los derechos son los protagonistas en las batallas y que más que la película El Acorazado Potemkin que es la memoria de la primera tentativa fracasada de la Revolución Rusa. El film nos transmite el poder fundamental de las masas para la toma de decisiones que determinarán finalmente el rumbo y el sentido de sus acciones aún a pesar de existir una minoría influyente y con un rango más elevado, las escenas del escuadrón de guardia en el momento de disparar a sus compañeros son el mejor ejemplo de esta afirmación.

Vale la pena conocer los inicios de las técnicas utilizadas en el manejo de las cámaras y de los planos para transmitir de manera amplia y globalizante lo que se desea proyectar en el cine, y esta cinta es para quienes quieren sorprenderse con los orígenes del arte en la conducción de las imágenes que terminan por enriquecer  la historia, porque van desde la perspectiva total o el denominado plano general con las personas de Odessa o con la misma escuadrilla de marineros que nos reflejan la fuerza, veracidad, claridad y energía de la película. También encontramos planos medios, y de detalle que nos dan un ritmo visionario y de contraste en cada uno de los capítulos del relato, para obtener como ventaja los diferentes puntos de vista de las situaciones presentadas.

Acá la invitación es entonces a convertirnos en “ratas de laboratorio”, que observan cuidadosamente desde una distancia ideal los experimentos y los logros del cine para ser críticos constructivos de este séptimo arte y por supuesto de la misma sociedad y su historia, y así de esta forma no terminar siendo analfabetos que terminen caminando con la masa hacia el tubo de ensayo del mismo laboratorio.

Por: Daicy Celiani Echeverri Castillo

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